Medinaceli Blues 3×27: ‘Qué vida más triste’

Antonio Escohotado remataba su mítico monólogo al final del reggae Nunca es igual de Andrés Calamaro más o menos así: «cuentan de Alejandro que una vez se metió en un río tumultuoso de la India, todo con barro, persiguiendo al ejército que peleaba con él, y que cuando iban en mitad los caballos perdieron pie, aquellas aguas estaban heladas, y se volvió a sus compañeros y les dijo “me cago en la leche, ¿os dais cuenta de las cosas que tengo que hacer para que me tengáis respeto?” Eso pasa poco ahora, eso pasa poco ahora, respeto, respeto, respeto…». Alejandro Magno eh, no Alejandro Menéndez, es importante aclarar; en tal caso Calamaro debería haber titulado el tema Siempre es igual. Porque siempre es igual con esta triste banda. Por lo demás, el monólogo se ajusta bastante. Pasa poco ahora, eso del respeto: al aficionado del Albacete se le lleva faltando desde hace tiempo, pero tampoco es que se trate de ninguna novedad. Se le falta al respeto cuando más de la mitad de los partidos de la temporada se han contado por derrotas; la última, contra el Tenerife —para variar un poco— después de que el entrenador que nos devolvió la ilusión por subir a Primera ganase la partida de ajedrez al entrenador que nos devolvió la ilusión por pasar más de una jornada fuera del descenso a Primera. Sic transit gloria Albaceti! Pasa poco ahora, eso del respeto. El respeto no iba de ilusionarnos con volver a Primera. Bastaba con no devolvernos, por palabra, obra, omisión o todo a la vez, a la mediocridad y la miseria deportiva más indefendibles. Y aquí estamos otra vez, otra semana, contando los días hasta la siguiente final, esperando, esperando, esperando. Siempre es igual, ya lo sabemos. Es una vida muy triste. La otra tarde, leyendo Twitter durante el descanso de lo que fuera que estuviese perpetrando el Alba, me acordé de aquella serie de mis meriendas adolescentes, Qué vida más triste, y de la frase que repetía siempre el cabrón de Borja Pérez a su amigo, «el Josebas, que no le da, que no le da», puf, no sé cuántas veces leí el mismo comentario sobre nuestro equipo: no nos da, no nos da. Qué temporada más triste. Qué década más triste, aunque haya tenido de todo. También me parece triste pensar ya en un futuro que no está en nuestras manos decidir mientras al Albacete, el triste Albacete, aún le une un hilillo, un triste hilillo, a la categoría que cada vez menos gente duda que perderá en un par de meses. Me parece triste pero entiendo que quizá sea la única triste alternativa a ahogarse en el veneno de las sensaciones, la única triste forma de escapar de este continuum de finales que nunca ganamos. Esas sensaciones que hacen sospechar que el momento en que el equipo de Menéndez (o de vete a saber, recuerden Blade Runner, «lástima que ella no pueda vivir, pero ¿quién vive?») vuelva a descolgarse en el fondo de la clasificación será el punto final. Sensaciones tristes, sospechas tristes. Ha sido tan triste esta década en general que la tristeza se ha infiltrado incluso en sus partes menos tristes: al último entrenador que nos ascendió se le decía Cara Triste y hasta la derrota más importante del año más bonito fue a manos del equipo de la ciudad del Paseo de los Tristes. Ser del Albacete hoy es una búsqueda de refugio, pero sobre todo es una batalla contra la tristeza. Podemos estar tristes, podemos estar hundidos, deprimidos, podemos estar, pero no podemos ser. Albacete no es una ciudad triste. Esta no es una afición triste. Estoy convencido. La tristeza puede ser el zeitgeist albacetista de esta época, de esta década, pero sólo eso, el espíritu de este tiempo. Y un club es algo más que eso, está muy por encima de eso. La tristeza no será para siempre. Todo pasa. Dice Antonio Escohotado en su mítico monólogo al final del reggae Nunca es igual que «no siempre que uno piensa que se va a morir y que está hecho polvo se muere uno, y entonces, si tenemos miedo, no evitamos el dolor, pero encima lo anticipamos». Me cago en la leche, ¿os dais cuenta de las cosas que tengo que escribir para que os pongáis el Albacete-Cartagena?

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