La esquina del Belmonte 1×22: ‘¡Qué no estamos tan mal, hombre!’ (¿O sí?)

Uno a veces no sabe de qué escribir. Sobre todo, para que parezca que mis artículos no parezcan un corta y pega de semanas anteriores. Es el síndrome de la hoja en blanco.

No pude ver el partido, aunque me he guiado por crónicas: bien encerrados atrás otra vez, pero no tanto como en anteriores, ha llegado el Alba, pero no ha habido apenas ocasiones. Hasta que marca Nano Mesa y marca para el equipo riojano. Entonces ahí aparecen los nervios… centros casi a la desesperada, que tienes que rematar para lograr una ocasión. Aunque el diagnóstico del Albacete ya está más que identificado por parte de nosotros “Los Doctores”, tanto los que escribimos aquí en Aupaalba.es como en los distintos medios de comunicación.

 

Cuando todo parecía perdido, Cedrick Teguía centró un balón desde la izquierda, y Alfredo Ortuño emergió de entre los “muertos” (espero que se me entienda y lo que menos quiero es faltarle al respecto) para que al igual que las Moiras griegas, nos mantenga con un pequeño hilo de vida en la lucha por la permanencia. Un hilo de vida que cada vez es más pequeño.

No vi el partido, pero sí que me metí en Twitter Albacete para ver que decían los aficionados; y debatir y compartir, y dialogar sobre nuestro equipo: un debate sano, vamos. Pero la gente empieza a mezclar varias cosas, y te dan ganas de salir de la red del pájaro.

Hay varios tipos de críticas. A saber: crítica deportiva, crítica económico-social, crítica global.

La crítica deportiva es probablemente la que estamos haciendo todos con más razón, en las últimas dos temporadas. Salvarte en el Carranza, aquella noche de julio, con un penalti en el descuento, es la consecuencia de una temporada que debe ser más que criticable. Teniendo en cuenta, que venías de disputar play-offs de Ascenso a Primera la anterior. Además, durante toda la primera vuelta del curso 19/20, Mauro Pérez defendía con cierta vehemencia, que había “equipo para aspirar a más”. Bendito seas, Maikel Mesa. A saber, dónde estaríamos ahora mismo si no llegas a meter ese penalty. Es un gol, que con perspectiva se valorará como uno de los más importantes de las últimas dos décadas.

La crítica “económico social”. Yo sinceramente no la entiendo. A ver por si alguno no se ha enterado: el Club ¡¡Ya no es de los albaceteños!! La familia Kabchi puede hacer con el club lo que les dé la gana. Se terminarán yendo algún día, pero no porque la gente lo diga con el calentón de la última pésima actuación de los jugadores.

Y el tercer tipo de crítica: “La gestión global” Básicamente se resume en la siguiente frase: “Vaya tres temporadas de Skyline. Dos permanencias agónicas y sólo una de play off de ascenso”. A quienes hacen este tipo de comentarios (algunos compañeros en Telemadrid) les digo simplemente: El Albacete se pasó 23 años entre Tercera y Regional. ¡Ojo! Que con esto no quiero decir que no sea un palo bajar, ni tampoco quiero defender a la familia Kabchi. Es un palo bajar, pero no el fin del mundo Luego me llaman palmero.

En este tipo de situaciones me vienen a la cabeza unas palabras de un discurso que hizo Joan Laporta, flamante presidente del Fútbol Club Barcelona por segunda vez, en Abril de 2008 en un Congreso de Peñas: “Hay muchas críticas que vienen de hipócritas, de hipócritas que dicen que son del Barça y no lo son. Porque si no hacen ver que son del Barça, no los leería nadie ni los escucharía nadie.” “Y me están embaucando a algunos de ustedes. Y eso es lo que no me gusta. Eso no me gusta nada. Así que ¡Al loro! ¡Que no estamos tan mal, hombre!”. Cambien la palabra “Barça” por “Alba”, y verán una de las fuentes de toxicidad de alguno de esos comentarios que se vierten por Twitter.

Lo que quiero decir con esto es que cuando se hace una crítica, se debería de pensar un poco más con la cabeza y no con el corazón. La planificación es horrible, los remiendos tétricos. Algunos episodios de este año rozando lo ‘ValleInclanesco’ ( los días antes de la marcha de Mauro Pérez). César Hurtado (y yo) dijimos que la gente ya no se acordaba ya de los días en los que el Alba se moría. Saldremos del fango o moriremos en el intento, pero a la mañana siguiente, saldrá el sol. Hace poco, esa acción tan normal en un ciclo diario, estuvimos a punto de no hacerla.

Me despido de la “Esquina del Belmonte”, hasta la semana que viene

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