La Esquina del Belmonte 1×20: ‘La isla de (nuestras) tentaciones»

A veces puedo llegar a entender a la gente que se siente tentado a dejar cosas de lado. Ese tipo de cosas que no le terminan de hacer ningún bien. Como ya intenté explicar la semana pasada, el amor a un equipo es como una relación tóxica; la parte más débil del eslabón siempre sufre. A pesar de lo que le recomienda su entorno: “Déjala, no te conviene”, “No te hace bien”… el sigue con sus rituales porque considera que es una de las pocas cosas que le da cierto sentido a su vida. Y en la relación con su equipo, cada fiel aficionado ha tenido tentaciones de dejarlo cuando venían mal dadas. Si me dieran un euro por cada vez que me sueltan lo de “Cámbiate de equipo” (el “Déjala, no te conviene” en el argot futbolero), podría comprarle el club a Kabchi. Es cierto que cambié/compartí el azulgrana por el blanco, pero el blanco manchego, el humilde… en definitiva, el nuestro.

No tuvo mi madre un mejor día para ir a ver a mis sobrinos que el sábado. A pesar de los buenos datos de la pandemia, todavía se mantiene la prohibición de reunión en domicilios entre no convivientes en Madrid. Así que mi madre y mi cuerpo, nos fuimos a un parque de Aluche a la hora del Albacete – Sporting. La trasmisión era en #Vamos, así que lo vería en falso directo. Fíjense hasta dónde llega mi locura; o mejor dicho la obsesión por mi equipo y mi “trabajo”. Padre, fuiste un buen maestro, y eso no se enseña en los libros.

 

Cuando tu equipo juega y tú no lo estás viendo, tu cerebro empieza a montarse toda la Saga de ‘Star Wars y Harry Potter’ junta “¿Ha metido la falta que iba a sacar Álvaro Jiménez cuando apagué la tele? ¿Habrá metido Zozulia? ¿Han echado a alguno? ¿Estará llevando peligro el Sporting? ¿Será peligroso Manu García?

Mi cuerpo estaba en aquel parque de Aluche, pero mi mente no. Mi mente estaba pendiente de mi tercera o cuarta casa. En ese tipo de casos, intento contestar con monosílabos, para cubrir el expediente, para que el tiempo pase más rápido.

Y por fin toca análisis del partido. Aunque la verdad es lo de siempre: Ocasiones y cierto buen juego, hasta que el equipo se desmorona. El contratiempo del sábado llegó con la expulsión de Flavien Boyomo. A Boyomo le expulsan de manera imperdonable porque le tenía ganada la carrera LE TENÍA GANADA LA CARRERA a Djurjevic (Escribo a gritos). Tiene que mejorar en ese aspecto. Tiene 19 años y necesita partidos para mejorar, pero ese error es grave.

El inicio del partido es bueno: hay un remate de Zozulia que para Mariño, otro remate desde fuera de Eddy que saca el portero sportinguista… hay otro remate fuera de Zozulia. En otra ocasión, Boyomo remata flojito… no se puede decir que el Alba no haya tenido la mayor parte de ocasiones de la primera parte.

La falta que propicia el gol asturiano no es. Otra más de Pulido Santana. Lleva dos años de arbitrajes con el Alba que tela. Lo que me hace pensar que alguno le quitó un ligue en la Feria o algo. Es el ‘Asesino que volvió a la escena del Crimen’. Creo que no hace falta que les diga más.

Y eso que el Sporting no hizo demasiado. Del inicio del partido hasta el minuto 75, sólo hizo un tiro a puerta el conjunto asturiano: el gol. Para ellos fue suficiente.

Empieza a llegar ese momento de la temporada en el que tienes que dar un plus de ti mismo para conseguir tus objetivos. Ese momento en el que la diferencia entre un insulto, un improperio o, una crítica injustificada puede ser la diferencia entre una victoria o derrota. Miedo me da cierta prensa albaceteña, con los últimos resultados del equipo. Se puede y se debe criticar, pero sin entrar en arenas movedizas y en otros asuntos pantanosos. Va por ciertas ‘tertulias’ del jueves. Que no me tenga que encender en Twitter de nuevo.

Dijo nuestro maravilloso embauca… digo Director Deportivo, que “no hacía falta, ni una revolución, ni un delantero en el mercado de invierno”. Lo de la Revolución… lo dijeron igual los parisinos dos años antes del 14 de Julio de 1789. Pero oye; dales meses de malas cosechas y de tiempo no propicio para la agricultura y… ¿Les suena de algo? Y no estoy llamando a la desobediencia civil, ni soy Henry David Thoreau escribiendo el ensayo filosófico del mismo nombre, estoy invitando a reflexionar sobre nuestro equipo.

Hubo muchas veces en las que la tentación de apoyar y escribir sobre el equipo grande volvió. Pero no cambio ni la familiaridad, ni la cercanía de ser del Alba por nada del mundo. Dentro de unos años, cuando escriba o intente escribir en periódicos y webs grandes en una redacción, miraré a mi tierra con melancolía. Tendré en mi mesa, una foto con el escudo, puede que también la foto que me haga con Rosa Gómez cuando el bicho se marche. Y seguiré soñando con que el Alba pueda ganar su próximo partido; ya sea Liga, Copa o Competición Europea.

Mi Enhorabuena a las chicas del ‘Funda’. Empiezan a volver a tener buenas sensaciones.

Yo, el viernes por la tarde, volveré a estar con estos ‘cabrones’. Porque no hay mayor tentación y ejercicio de sadomasoquismo que el de sufrir, disfrutar, gozar y padecer con una de las familias que tú eliges.

Me despido aquí por hoy. Nos vemos la semana que viene.

¡¡¡El viernes, SI SE PUEDE!!!

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