‘La esquina del Belmonte’: Año nuevo, vida vieja

Estamos en los primeros días del nuevo año. Es tiempo de hacer propósitos, que luego en un alto porcentaje (seamos sinceros) no se cumplen. Dejar de fumar, aprender un idioma o encontrar trabajo son algunos de los deseos estrella. Los albacetistas disfrutábamos de unas fiestas con los nuestros, cuando de repente volvimos a la cruda realidad de la clasificación: A pesar de la victoria en Miranda de Ebro seguíamos últimos.

Contra el Málaga vimos las dos caras del que promete mucho a principio de año: voluntad en la primera parte, con ocasiones claras para los nuestros. El Málaga sólo atacó un par de veces. Veía al equipo, bien arropado, intentando defender juntos y parecía que volveríamos a ganar… pero somos el Alba, y nuestro verbo de cabecera debe de ser el condicional de indicativo.

 

Imagino que Zozulia ha recaído del COVID. Obviamente estoy exagerando, porque sé que Zozulia está bien. La exageración viene, porque no me explico que con el partido que ha hecho el “señor” (y lo pongo entre comillas porque la palabra que estoy buscando, no la puedo decir, aunque la esté pensando mientras escribo esto) Alfredo Ortuño no es un partido digno del fútbol profesional. Parafraseando a Floro en Lleida “¿Cómo se puede ser jugador y no llegar al remate sufriendo?” “¿Cómo se puede ser jugador y apartarse?” y añado yo tras lo visto hoy “¿Cómo puede ser uno delantero y quedarse estático, cuando sabe que tiene una ocasión clara, y no anticiparse al adelantamiento de la defensa? Y en el caso de Ortuño, se supone que es el delantero del equipo. 2000 € al día. Un sueldo “NESCAFÉ, amigos”. De cómo tiró el penalti ya ni hablo, porque si dijera lo que pienso la Policía Nacional se presentaba en mi casa, localizándome la IP.

En la segunda parte, el equipo no se movía como en la primera parte. No había frescura y rapidez en la toma de decisiones. Volviendo a utilizar a Floro con su frase del mismo discurso “Si no la caga uno, un día es otro”. Ayer le tocó el turno a Manu Fuster. Decir en su defensa que recuperó antes del gol el balón, pero ninguno de sus compañeros le ofreció salida de pase limpia, lo que propicio que presionado la perdiera. Caso aparte, es el simulacro de carrera que le hizo Kecojevic. Se supone, que el montenegrino es el central bueno de esta plantilla. Aunque como en la vida real, ya pensamos que nada nos puede sorprender. Y no voy a hablar muy alto no sea que el 2021 y la tercera ola, nos deparen una nueva fase de palabra con c que significa estar encerrado en casa.

Después del cabreo por el punto y la falta de Azamoun que nos pudo haber costado el mismo me pongo en modo zen y le escribo la carta a los Magos de Oriente:

Queridos Reyes Magos:

Este año los albacetistas nos hemos portado muy bien. Nos regalasteis el año pasado la permanencia en el Ramón de Carranza y os lo agradecemos. Nos hemos portado bien, pero a los que mandan o no les visitaron los fantasmas en el “Cuento de Navidad” de Charles Dickens, para dar un escarmiento o bien les ha pillado el toro. Que la audiencia que tenga este artículo decida. El caso Majestades, es que necesitamos un milagro. Para no vernos abocados otra vez al descenso, nos tenéis que traer otros 3 o 4 fichajes a parte del de “El Rey aborigen” Pedro Tanasú.

También os voy a pedir otra cosa que puede parecer contradictoria, pero no lo es: Si hay que descender, casi que prefiero que sea rápido y asumido. No quiero verme en la última jornada en junio llorando por algo que se sabe desde los últimos días de 2020: Que este año no nos salvan ni la Virgen de Llanos, ni la Virgen de Cortes. Espero, eso sí que estén trabajando para cerrarme la boca. Sabed, que lo que más me gustaría es ir al campo por fin en 2021. Esto ya, lo pido como deseo personal.

Me despido, de mi Esquina que es vuestra Esquina, hasta la semana que viene.

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