La esquina del Belmonte: ‘Hazlo como si fueras a morir mañana’

Antes de empezar, parece que mi artículo de la semana pasada “molestó” en la planta noble de la Avenida de España y en la Ciudad Deportiva. Pido disculpas por “fantasear” con una hipotética palabra con D que significa dejar de existir. Ahora bien, mejor eso, que mentirle a la gente. Ya solté lo que tenía que soltar la semana anterior, así que no va a haber reproches. Y si los hay, los justos.

«La semana ha sido convulsa en el Albacete Balompié»: habré escrito varias decenas de veces esta frase en la década que llevo siguiendo al equipo. Siempre tiendo a pensar que todo se va a solucionar.

 

Contra el Sporting de Gijón vimos un Alba más o menos ordenado, con la inestimable ayuda de dos invitados inesperados, como los cameos de las películas: Césped y Lluvia torrencial. Los protagonistas humanos manchegos fueron los de siempre: un poco de Tomeu, un poco Álvaro Jiménez y una ocasión al minuto de Manu Fuster marrada por una parada de Mariño y “Et voilá”. Tienes un punto en un campo de un aspirante a Primera.

Pero que los árboles no nos impidan ver el bosque. El lunes, la plantilla «ratificó” a Aritz López Garai. Dicen que una ratificación es el paso previo a la destitución. En este caso, ha sido así punto por punto.

El martes el que cayó fue Mauro Pérez. Desde aquí desearle toda la suerte del mundo en sus nuevos trabajos. Aunque la afición estaba hasta el gorro (no puedo usar otra palabra más fuerte) de que luego en entrevistas pareciera la plantilla de las mejores de la categoría. En estos dos años de plantillas mediocres, me ha dado por pensar que el trabajo de la 18/19 se lo hicieron Nico Rodríguez y Luis Miguel Ramis. Y en ciertos nombres no andaré desencaminado, más si cabe, cuando en el mercado de invierno, se hizo lo que se hizo.

¿Y del partido ante el Girona qué? Pues lo de siempre. Falta de fútbol y goles, y cuando llega el primer contratiempo, el equipo se desmorona. Me ha recordado al partido contra el Almería. Entre el final de la primera parte y los primeros 10-15 minutos, me ha gustado el equipo. Eso sí, querido señor entrenador Aritz López Garai: no entiendo como no hace cambios nada más salir para remover el avispero. Con esta confección de plantilla y sus planteamientos, los rivales nos tienen estudiados. Se veía nada más salir que nuestros jugadores necesitaban unas piernas frescas. Hemos estado bien en ese laxo de tiempo. Bien teniendo en cuenta de dónde venimos claro.

Hoy el contratiempo ha sido el gol en propia puerta de Kecojevic. Una lástima para Keco, me parece buen central.

A partir de ahí, he visto bajada de brazos general, como si psicológicamente hubiera una barrera que les impidiera rendir, el “No puedo”. Tengo claro desde hace algunas semanas que no veo falta de actitud con C, sino de aptitud con P.

Mi madre tiene una frase automática para cuando el Albacete pierde (o mi otro equipo) “Que corran más los zanguangos”, y yo le respondo siempre lo mismo: “Si todo se basase en correr, Usain Bolt tendría 10 Balones de Oro”.

Garai estas semanas me ha recordado a Santiago Nassar, en “Crónica de una muerte anunciada” cuando abrí el libro en Lugo, ya estaba muerto

Garai y Mauro son los ‘cadáveres’ de esta primera mitad de Liga. Por muchos cadáveres que haya, si no se hace algo en enero, el que va a ser un cadáver en la LFP es nuestro amado Alba.

Con cada nuevo entrenador que ocupa el banquillo blanco, tengo la sensación de estar en la escena de presentación de la “Chaqueta Metálica”:

“Si sobrevivís a mis métodos, si sobrevivís al entrenamiento, seréis como armas, Ministros del gol, Siempre en busca de la victoria. Pero, hasta que la primera victoria llegue, sois una cagada, lo más bajo y despreciable de la Tierra… Como soy muy duro, sé que no voy a gustaros…”

Yo combinaba ese discurso, con el de San Floro en Lleida “Haced lo que os salga de la polla pero GANAR, coño” “Si no es una día uno es otro”.

Mi sentir ahora mismo lo refleja una canción de Leiva. No es mi estilo, yo soy más rockero.

“Tú no sabes que te va a alcanzar, y que a veces lo mereces

Nunca es para tanto,

Lo harías otros 20 años más

Ya se ha dormido la ciudad y quedamos, los de siempre

Sólo un sobresalto, me recuerda que soy de verdad

Salgo de mi propio cuerpo, hablo de una forma extraña

Odio al tipo del espejo

Unos siete días por semana

Casi ya no veo el puerto (permanencia)

Sólo hay una cosa clara

Fuimos demasiado lejos

Y ninguno se cubrió la espalda

Hacedlo como si ya no se jugaran nada

Como si fueran a morir mañana

Aunque lo vean demasiado lejos…”

PD: Aclaro una cosa. Hablo como hablo porque dentro de 10 años me gustaría estar en la típica plataforma de pago junto a mi admirado Áxel Torres y que me diga en la previa del encuentro “Bueno José, el Albacete en Champions ¿Cómo te sientes?”

“Áxel, la verdad es que estoy muy emocionado. He estado con los directivos, con la gente. Es un día de fiesta para nuestra tierra”.

Me despido, de mi esquina, vuestra esquina, hasta la semana que viene.

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