Carta abierta de José Montoya al Alba en su 80 aniversario

Querido Abuelo:

Toda la familia estamos muy contentos y felices porque has cumplido 80 años a nuestro lado. Aunque estos últimos 10 han sido una auténtica montaña rusa: pasaste de volver a estar dirigido por el hombre que te hizo grande y conocido en la élite del fútbol español, a caer en más absoluto de los abismos, a casi morir en la UCI. Entonces, fue en ese entonces, cuando toda tu familia dijo una de mis frases favoritas de tu himno: “Somos tu fiel afición” y te salvaste. Una de las consecuencias de que te salvaras fue que el capital que tenías estuviera concentrado en los doctores que se encargan de cuidarte. El aficionado terminó de perder lo que le “quitaron” en el 1992 en base a las acciones que uno posee.

Volviendo al presente: esta temporada, querido abuelo, has tenido a toda la familia en un sinvivir. Una de tantas en tu larga historia. La imagen de este curso lleno de dificultades está en el partido del Carlos Tartiere. El Doctor Ramis con la mirada perdida intentando administrarte todo tipo de medicamentos y tratamientos; pero nada funcionaba, y caímos al infierno

Llego entonces el Doctor Alcaraz y sin haber inventado el ungüento del siglo, más que sacar el máximo rendimiento de cada órgano de tu cuerpo (recordemos que la posibilidad de comprar nuevos medicamentos en la Farmacia se gastó con él antiguo doctor). Hay que reconocerle al facultativo Mauro Pérez que se moviera bien por la farmacia en la situación crítica, arreglando el estropicio que hizo en verano.

Llegando a las últimas jornadas, muy pocos eran los optimistas. Yo, sin embargo, era optimista más por creencia que por sapiencia, ya que siempre tiendo a pensar ya sea en mi vida personal, como contigo, que “todo va a salir bien” porque si pienso lo contrario, muy probablemente ocurra lo contrario. La Ley de Murphy vaya.

Viví las últimas dos jornadas con tamaña tensión. Contra el Zaragoza se me olvidó el móvil en Madrid y junto con un amigo recorrí el pueblo (literalmente) para poder verte. Fíjate si te quiero. No pude verte, pero los doctores pusieron en las Redes: “Todo OK”. “Queda un último escalón”. Contra el Cádiz: fue como toda una vida en 90 minutos. De las Esperanza, al temor, del temor al miedo, del miedo a la incredulidad, de la incredulidad a la rabia, y de la rabia… a la alegría ¡Bendito gol de Maikel Mesa! (Y bendita mano de Bodiger). Pegué tal grito que mi madre me llamo la atención: “No vocees, ¡¡Hermoso que no son horas!!, (en Villamayor de Santiago mí pueblo, como en otras partes de La Mancha el adjetivo de la belleza, es un vocativo). A mí me daba igual todo. Celebraba que no te ibas a ver involucrado en la melopea que va a ser el fútbol español el año que viene de Segunda B hacia abajo.

Mis antepasados me hablaron de tu grandeza, de como tuteabas a abuelos con mayor presupuesto que tú. Como casi viajas por Europa. Como empezaste siendo un abuelo “de provincias” para codearte con los mejores y más antiguos de España de la noche a la mañana.

Ya mis antepasados, no están. Me arrepiento de cuando era niño en 2003 y no sólo no te hice caso; sino que celebré un gol del ahora mejor de la historia que te mandaba a Segunda. ¡Que iluso fui! Y por ello te pido perdón. Como dije hace poco: “He perdido esa compañía masculina que mientras mira a veintidós tíos en pantalón corto, se cuenta su vida cuál psicoanalista gratuito, mientras despotrican contra el que arbitre esa semana o el jugador de turno que falle”. Seguro que entre los que lean esto, en el Belmonte hacen eso con su compañero de grada. Ese tipo de emociones las provocas tú, abuelo.

Solo dos deseos abuelo: Que el año que viene hagas sufrir menos a toda la familia, y si se puede, subir a Primera. Y que el año que viene, cuando matemos al virus de una vez, pueda ir a verte a tu gran casa, y conocer al resto de la familia que sólo me conocen por lo que escribo; aquí o en otros sitios o en un lugar con un pájaro azul.

Tú, querido abuelo, has hecho que sienta Albacete como mi propio pueblo.

¡Felicidades, y que cumplas 80 no ¡¡800 más!!

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