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Aúpa Alba

Capítulo 38: ‘Carretera peligrosa’

Puede que el plan sea empatar contra Sporting, Elche y Zaragoza y, entonces sí, viajar más allá de las columnas de Hércules pensando en ganar a un Cádiz ya en Primera División que tenga el detalle de no oponer resistencia al pobre equipito que tan generosamente recibió sus sobras en el último mercado. Sí, puede que el plan sea ése. De hecho encaja punto por punto (nunca mejor dicho) con lo que cabe esperar del Albacete, todo voluntad con un acierto tan escaso como aleatorio, y con el extraño pragmatismo conformista que se ha ido instalando entre muchos de nosotros, dando por bueno cada punto mientras nos mantenga fuera del descenso al final de la jornada. Los empates suman y las derrotas no y siempre es mejor algo que nada, y tan cierto es que el Albacete de Alcaraz pierde muy pocos partidos como que empatando sin más acabará en Segunda División B; sin apenas derrotas en el último tercio de la temporada, pero de regreso al infierno en el peor momento de la historia reciente del fútbol español para hacerlo.

Ya no sé en qué pensar. Sólo soy un hincha saturado al que, tras una cuarentena de partidos sumada a otra cuarentena mucho peor, no le quedan ganas de nada y sólo consuela la certeza de que, malo o bueno (todo lo bueno que podría ser salvar penosamente la categoría tras un año más que decepcionante), el final de este tormento llegará al cabo de dos semanas. Pese a todo sigo haciendo cuentas día a día, y mis matemáticas oxidadas me dicen con total claridad que el Albacete, con 45 puntos, necesita aún 6 más que le permitan sobrepasar la barrera de 50, pues es probable que ni siquiera los ínclitos 50 puntos sean suficientes esta temporada al tener perdido el golaveraje particular con Numancia, Lugo y Real Oviedo. Eso dicen las matemáticas, 6 puntos más, y a eso la lógica elemental apostilla que el camino más evidente hasta ellos pasa por ganar dos de los cuatro partidos que restan; existe otro camino, ya mencionado, que consiste en empatar tres y reducir la siempre fastidiosa obligación de ganar a un solo encuentro. Puede que ése sea el plan. Muy pronto saldremos de dudas, pero considero demasiado temerario fiarlo todo al comodín (nada descabellado, por otra parte)de que al Cádiz le sobre al menos la última jornada y, entretanto, a la relativa fiabilidad de nuestro equipo en lo tocante a la concesión de derrotas. El Albacete debería empezar por ganar al Sporting de Gijón y llegar a 48 puntos, y continuar ganando en Elche, o ganando alZaragoza, o ganando en última instancia en el maldito Carranza, donde sea y a ser posible cuanto antes. Creo que el equilibrismo, las cábalas, las suposiciones aventuradas y el conformismo pueden llevarnos también a la salvación pero es una carretera peligrosa al borde del precipicio en la que pueden aparecer curvas tan inesperadas como letales en forma de derrotas.

 

Después de todo el camino recorrido, y siendo consciente de cuanto hemos pasado, entiendo cualquier postura. Entiendo al cenizo irredento, entiendo al optimista que no sólo confía, SABE que nos salvaremos de algún modo, y entiendo especialmente al aficionado gris que no es capaz de distinguir ya unos partidos de otros, este empate del de la jornada anterior, que vive a merced de esa inercia de espíritu enamorado que le devuelve al asiento si juega el Alba, porque juega su Alba y no hay nada por encima de eso. Salvo una concatenación de sucesos tan felices como improbables, el Albacete tendrá que pelear y ganarse la permanencia en Segunda División hasta el último minuto de esta asquerosa temporada. Y, sea cual sea la combinación de resultados por la que acabe transitando, deberá pasar sin remedio por la victoria. Es la única estación ineludible si lo que se quiere eludir es el abismo. No retrasarlo más y vencer al Sporting sería el mejor comienzo para el final que soñamos.

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