Capítulo 32 (bis): ‘El mundo nunca es suficiente’

Una de las peores cosas que pueden sucederle a un equipo es convertirse en un tópico, en un copipega de tópicos y lamentos remendados, y no hay peor tópico en el que convertirse que el jugar como nunca y perder como siempre, y no hay peor momento para hacerlo que cuando eso que está en juego es la vida y no el placer o la ilusión, como ocurría un año atrás frente a Granada, Málaga y Mallorca. Relegados al sofá contemplamos el regreso del Albacete al Carlos Belmonte, de por sí fantasmal sin su parroquia, y al que la presencia de banderas, bufandas y otros objetos de animación desposeídos del alma insuflada por sus dueños confería un aspecto casi aterrador. En esta casa vacía disputó el Alba su primer partido tras la desolación del coronavirus, pues afirmar que disputó algo en el infame entrenamiento de Vallecas constituiría un insulto a la inteligencia, y desolación quedó al cabo de 90 minutos. El pomposo Almería del jeque y Gutiérrez, Guti antes de ser entrenador y humorista (“Sabemos que tienen dos grandes delanteros”), se presentó con un once temible que sin embargo no necesitó demostrar mucho más que cualquiera de los otros rivales que han sumado a costa del Albacete durante todo el curso. El Almería se encontró con un penalti por mano estúpida en los estertores de la primera parte y fue suficiente. El Alba buscó, intentó, probó, insistió y por último desesperó, pero nada de eso lo fue. El tópico se hizo carne y habitó entre nosotros. Ni la movilidad de Chema y Fuster y su necesaria sociedad, ni el ímpetu de redención de Jiménez, ni la omnipresencia infatigable de Eddy, ni la extraña gallardía de Kecojevic, ni los destellos de poderío de Miguel Ángel, nada fue suficiente, nada alcanza a serlo cuando un equipo padece dos enfermedades crónicas simultáneas: episodios de fatal generosidad defensiva e impotencia y disfunción goleadoras, dos pesos que decantan decisivamente cualquier balanza hacia el lado de perder como siempre por encomiables que sean, como fueron, los esfuerzos por jugar como nunca.

Puede que el Albacete no mereciese perder frente al Almería, pero el Albacete, ganando 2 de los 19 partidos de Liga disputados desde noviembre, sumando 13 puntos de 57 posibles, sin duda ha merecido caer al vigésimo puesto de la clasificación, y sólo el colchón de los 22 puntos sumados hasta octubre (con la inestimable colaboración de La Flor, la Virgen de los Llanos o quienquiera que se le apunten tales méritos) sostiene las opciones de permanencia en la categoría. Esta permanencia no la conseguirá el Alba del primer tercio de la temporada, extinto tras la decadencia y consunción de Ramis y tras el mercado invernal, y tampoco el Alba de los primeros partidos de Alcaraz, con ideas básicas y claras, pero sin el bastante acierto para compensar unos problemas defensivos antiguos y nunca resueltos del todo. El Albacete que ha de conquistar la salvación deberá ser otro, heredero directo del segundo por contar con el mismo capitán, pero forzosa y significativamente mejor; deberá mantener, meses después, por fin su portería a cero; deberá hacer pasar todos sus balones por los pies de Fuster y Chema, únicos jugadores diferentes, con talento e inventiva para generar peligro; y deberá, muy en especial, encontrar una vía civil o criminal para marcar goles, primera y última razón de ser del fútbol, otorgando si es preciso la titularidad a un chico de Casas Ibáñez. El Albacete que ha de conquistar la salvación deberá ser un equipo capaz de apañárselas para ganar la mitad de los partidos restantes, sumar al menos 15 puntos y franquear esa única salida que imponen las matemáticas. Si tal equipo aparece de pronto, el Albacete se salvará. Si no aparece, o si aparece sólo una versión a medio camino, como la que plantó cara al Almería, es posible que el único desenlace que quepa esperar sea análogo al de este duelo: un final triste, frustrante, en el que la dignidad, el esfuerzo y las mejores intenciones sencillamente no hayan bastado.

One Comment

  1. Pingback: 2×32 (bis): El mundo nunca es suficiente – Agorerismo mesetario

You must be logged in to post a comment Login

Deja tu comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.