BannerMarmolesSimonOK
Aúpa Alba

Capítulo 28: ‘Un cierto optimismo’

El Mirandés-Albacete lo fui sufriendo a trompicones, y ya se sabe lo que tienen los partiditos cuando se siguen de esa manera, que pasa como en aquella famosa anécdota que rescató hace poco Jesús Quintero en una entrevista: Una vez, Picoco organizó una fiesta flamenca en una casa-palacio que estaba en las proximidades de París. Los flamencos se retrasaron y, mientras, una señora le dijo: “Voy a enseñarle el palacio”. Y empezó: “Esto es una mesa Luis XIV, esto una silla de Luis XV…” Entonces, saltó Picoco: “¡Coño, qué dos peaso de carpinteros!”. Pasa que la realidad sigue siendo la realidad, pero uno pone el acento donde más se le antoja. A la carta.

Caminaba la mañana del domingo por Catania, una ciudad que si a muchos les suena es gracias –como casi siempre– al equipo de fútbol, sí, ése del escudo con un elefante, que lleva ya cinco temporadas deambulando por la Serie C después de ser descendido por amaños y que, en fin, ha vivido tiempos mejores, como todo el Calcio en general. Las calles del centro bullían entre la jarana y la música, habían sido las fiestas de la patrona hacía poco y ahora el carnaval, toda la chiquillería disfrazada, el día estaba realmente precioso, como sólo puede estarlo una mañana de sol y primavera anticipada en una ciudad del Mediterráneo. A las tres de la tarde jugaba el Catania en casa contra el líder, la Reggina, y no parecía importarle a nadie, era como si allí la vida tuviese algún sentido sin fútbol, y por primera vez, con el móvil en la mano, brillo a tope y Movistar LaLiga2 mostrándome un Mirandés-Albacete a más de dos mil kilómetros (y muchos grados Celsius por debajo) de distancia, me sentí extranjero entre toda aquella gente.

 

En Anduva también se vio algo de carnaval. Dani Ojeda se disfrazó del Dani Ojeda que nos fue prometido en verano con un zapatazo de los que te salvan un resumen en vídeo y Manu Fuster del Dani-Ojeda-killer-del-área que nos ha deleitado tantas veces esta temporada, pero a pesar del disfraz de escopeta de feria a dos centímetros de la línea de gol Manu volvió a ser el mejor, el elemento necesario para que pase algo en el área rival, la única nota que suena diferente en esta composición tan mediocre. Y como en cualquier carnaval que se precie debe haber una reina, allá que fue Moreno Aragón con toda su gracia granaína a presentar candidatura con un llamativo traje azul celeste de payaso con ínfulas, y así se coronó como el gran protagonista del espectáculo, dejando para la posteridad unas estadísticas de amonestaciones más propias de la batalla de las Ardenas que del partido estándar de Segunda División que se jugó en Anduva.

Detecté un cierto optimismo en el ambiente después de arañar el empate en Miranda, porque supongo que a estas alturas estamos tan machacados que el listón lo tenemos a ras de suelo, cuando no por debajo de la corteza terrestre, quizá en el manto, y puntuar en dos jornadas consecutivas nos parece la pera. Es verdad que no está mal, que en esto del fútbol las buenas rachas tienen techo pero las malas pueden no tener fondo, y haber cortado la hemorragia de derrotas es preferible a seguir hundiéndonos en la tabla mientras casi todos los demás rivales van espabilando. Es verdad que en Anduva vimos un Albacete ligeramente mejor, pero mejor o peor el Albacete sigue sin ganar y ya hemos superado la barrera de los tres meses. Podemos, quizá hasta debemos, consolarnos con lo que podamos, como que sensu stricto tampoco son tres meses porque en Copa derrotamos al Tudelano, aferrarnos a lo que podamos, como que una victoria contra el Numancia convertiría de un plumazo once jornadas sin ganar en tres sin perder gracias al comodín mágico de los empates. Mientras los goles sigan escaseando (del juego hace tiempo que ni hablamos) y las victorias ausentes tras irse a por tabaco en Zaragoza, las “buenas sensaciones” o el alivio de abandonar momentáneamente el descenso serán la única dieta de supervivencia posible. Detecté un cierto optimismo, aunque fuese como el de ese chiste de los dos argentinos que vuelven de las Malvinas y, para animarse, le dice uno al otro: “Ché, la primera guerra en la que vos y yo participamos, ¡y quedamos subcampeones!”

One Comment

  1. Pingback: 2×28: Un cierto optimismo – Agorerismo mesetario

You must be logged in to post a comment Login

Deja tu comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.