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Aúpa Alba

Capítulo 23: ¡Uruguayo!

Foto: UD Ibiza.

La historia de Nacho Bergara con el Albacete empezó como sólo empiezan las grandes historias del fútbol: dejándonos sin ascenso al mando de su Binéfar, lotería de penaltis mediante. Pero su Binéfar se la pegó contra el Lorca en la final y Nacho se quedó en Tercera. Como el Albacete. Y unieron sus destinos. Y al cabo de un año Nacho sacó al Albacete de esa Tercera a la que ya no ha regresado. Bergara fue el segundo gran uruguayo (Dagoberto Moll sería el primero) en la historia del club, vinculado para siempre en lo sentimental con este país más que con cualquier otro del mundo. En las temporadas 82/83 y 83/84 el Alba de Bergara compartió grupo de 2ªB con la Sociedad Deportiva Ibiza, por entonces el club principal de la isla pitiusa y asentado en la categoría. De sus dos visitas al viejo Campo Municipal (aún no existía el actual Can Misses) sacó el Albacete sendos positivos: una firme victoria por 0-2 con doblete de Eulate, mito de la Ponferradina nacido en Salamanca –siempre estas dos ciudades colándose por las rendijas de nuestra historia–, y un empate milagroso que rescató Madera-de-Héroe Hernán cumplido ya el tiempo reglamentario. La temporada 83/84 terminó con el descenso de Sa Deportiva y marcó también el fin de la brillante etapa de Bergara en el banquillo. Fue sustituido por Julián Rubio y Ventura Martínez (que ponía el carnet) y, mientras éstos fraguaban el memorable regreso a Segunda del 85, Nacho se dedicó a descansar pescando en la bahía de Cádiz, mucho antes de que David Vidal lo pusiera de moda.

Ibiza no volvió a cruzarse en el destino del Albacete Balompié hasta que Fran Grima y Ángel Rodado conquistaron Pasarón con sus goles. Entretanto, tres décadas y media dieron para mucho en la isla blanca: la SD Ibiza desapareció en 1997 y desde entonces la inestabilidad ha reinado en el fútbol ibicenco, con varios clubes fundados, refundados y rebautizados. Uno de ellos, la UD Ibiza del empresario Amadeo Salvo, ascendió a 2ªB en 2018 y es ahora el primer equipo del lugar. El tiempo revelará si logra consolidarse con un recorrido a la altura de la histórica Sa Deportiva o si se trata del enésimo proyecto fallido. Ocurra lo que ocurra en el futuro, este Ibiza ya ha escrito su propia página en la historia albacetista. Tres décadas y media después de las visitas del equipo de Bergara, el Alba se presentó en la isla con unos recuerdos más frescos que aquéllos enfrente, encarnados en David Morillas, Gonzalo de la Fuente y el ex-capitán Miguel Núñez. Triple oportunidad para cumplir esa ley no escrita del fútbol que, sin embargo, parece grabada en piedra en algún doble fondo del escudo del murciélago. Y de los tres tuvo que ser Núñez el elegido, como si la mano que guía los destinos de los futbolistas le hubiese dirigido todo este tiempo hasta ese minuto 65 en Can Misses, una década vagando hasta llegar a ese minuto 65, como si en el mismo instante de empalmar aquella prodigiosa volea contra el Rayo Vallecano ya estuviese batiendo a Gabriel Brazão para neutralizar el gol de Álvaro Jiménez. Esa mano que guía los destinos de los futbolistas podría haber llegado más lejos: podría haberle colocado quinto en el orden de los lanzamientos de penalti, para que esta vez no hubiese fallado, para que los corderos del Ramón de Carranza dejen de chillarle al oído por las noches. Pero Albacete Balompié y penaltis ya constituyen por sí solos una imposibilidad ontológica como para involucrar nombres propios; en cualquier caso, la mala estrella de Olabe puso rostro al villano de la enésima tanda dramática de la historia del club. De Binéfar a Cádiz, de Cádiz a Ibiza. Entonces los once metros eran la distancia que nos separaba de un asalto a los cielos que no se produjo. En Can Misses sólo fueron once pasos más hacia la depresión de una afición necesitada de un punto de inflexión positivo, más aún que de fichajes esperanzadores.

En 1992, mientras el Queso Mecánico se quedaba a las puertas de una Europa que ya no ha vuelto a temblar igual, la SD Ibiza regresó a Segunda B dirigida por Roberto Puerto. Su segundo en el banquillo de Can Misses era Nacho Bergara, que participó así en el último hito glorioso de la historia de Sa Deportiva antes de su extinción, apenas un lustro después. El 4 de enero de 2004 perdió el Alba en el Ramón Sánchez Pizjuán y perdió la vida Nacho Bergara. Murió el gran uruguayo en Ibiza, en esa isla en la que nunca perdió con su Albacete, el equipo al que sacó de Tercera esperemos que para siempre. El segundo gran uruguayo. No fue el primero, ni fue el más decisivo de ellos. Muchos otros han venido después. ¿Iba a ser Robert Ergas el uruguayo destinado a romper todos los maleficios anotando el quinto penalti? La duda nos acompañará hasta la tumba, como la final que no fue en el 95, el ascenso que no fue en 2019, sí, toda esa nostalgia de lo nunca ocurrido que tan dañina y adictiva resulta en momentos de moral baja.

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