Una duda razonable

Se produce una duda razonable cuando no hay pruebas suficientes que incriminen al acusado de un delito, conllevando así su absolución concediéndole el beneficio de la duda. El sábado en el Carlos Belmonte hubo muchas dudas, pero sin duda hay una que no es ni mucho menos razonable.

De la Fuente Ramos es un terrible árbitro, no hay duda que salve esta afirmación. Lo demostró en la ida y se encargó de reforzarlo el sábado. No se puede tener una peor interpretación del juego de la que tiene, es absolutamente imposible.

 

La amarilla a Zozulia mostró todas sus carencias en el arbitraje, un intento de demostrar personalidad que acabó con una bochornosa tarjeta, que no solo no es, sino que reglamento en mano podría haber sido gol perfectamente.

El Albacete no empató ayer por su actuación, pero quema ver la diferencia de criterios partido sí y partido también.

Ya no le pido que haga un buen arbitraje, no hay que pedir imposibles, pido que simplemente haga una valoración matemática de su arbitraje. Trece faltas del Albacete por veintitrés del Real Oviedo, cuatro tarjetas a dos. Al parecer sus faltas eran de buena fe y las nuestras llenas de maldad y malas intenciones.

No digo ni mucho menos que tres de las cuatro tarjetas que mostraron al Albacete no lo fueran, son tarjetas, pero por favor igualdad de condiciones. Dar barra libre a las pérdidas de tiempo, a cortar el juego con reiteración de faltas y poner un doble rasero en el que intentas demostrar algo ejerciendo un castigo mayor al equipo de casa sólo demuestra lo grande que le viene la categoría.

El empate fue producto de nuestra falta de acierto en la primera parte y de saber aguantar en la segunda. Vimos al Albacete más humano, falto de creatividad en la segunda parte, las bajas de Eugeni y Febas en el centro pesaron y solo Peña puso luz los últimos diez minutos.

Con la mejoría del Alba al final del encuentro, Ramis apostó por el inmovilismo y decidió no hacer el tercer cambio. La sustitución podía llevar el mensaje de coger el punto y darlo por bueno o ir a por los tres, ni una cosa ni la otra.

En resumen, fue una tarde en la que todos dudaron. Dudó Manaj en su mano a mano, dudaron los tornos de gol sur y gol norte, dudó Ramis con su último cambio y dudó el Carlos Belmonte en si echar de menos o no a Figueroa Vázquez.

Yo también dudo en si es cierto o no que ya llevamos cincuenta puntos, me froto los ojos y miro la clasificación de vez en cuando. El placer de sacar la calculadora en febrero y no hacer cálculos a la baja es indescriptible.

Artículo realizado por León Morata Ydáñez (@09lmy)

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