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Pelayo Novo concede su primera entrevista: “me queda el partido de vivir y lo voy a ganar”

El jugador asturiano concedió una entrevista a la Agencia EFE cuando está a punto de abandonar el Hospital de Paraplégicos de Toledo para afrontar la vida que le espera tras el accidente sufrido el pasado 31 de marzo durante la concentración del Albacete Balompié en el Hotel Abba de Huesca

Pelayo Novo abandonará el Hospital de Parapléjicos de Toledo en las próximas horas y antes de ello, ha querido conceder una entrevista a la Agencia EFE que reproduce la página web del Albacete Balompié y de donde se pueden extraer algunos titulares sobre lo que ocurrió, el cómo está y qué le espera a Pelayo Novo de aquí en adelante.

¿Cómo se encuentra en la actualidad?

“Estoy mejor, sobre todo desde que entré por las puertas de este hospital (El Hospital de Parapléjicos de Toledo). La evolución ha sido grande, porque cuando entré apenas me podía pasar de la cama a la silla. Necesitaba ayuda de los celadores. Pero, por suerte, a día de hoy me desplazo con dos bastones, puedo caminar ayudado por ellos y puedo hacer una vida independiente, porque no necesito de la ayuda de otra persona para pasarme a la silla y para las necesidades de la vida diaria”.

Todavía no sabe si podrá andar sin muletas

“Aquí cada lesión medular es diferente y cada caso es un mundo. Es cierto que el cuerpo cuanto más recupera es en los primeros meses, entre cuatro y seis meses, pero con mi tipo de lesión, que es de la lumbar 3 hacia abajo, el tiempo de mejora puede aumentar, aunque cuanto más pronto sea es mejor. Entonces, no descarto nada. Voy a continuar mi rehabilitación haya donde esté y no me pongo limites para hasta dónde puedo llegar. También sé que tengo que aceptar y aceptaré las lesiones que tengo y conviviré con ellas y aceptaré hasta dónde pueda llegar”.

Volvió a nacer aquel 31 de marzo

“Yo creo que el cuerpo humano es inteligente y la memoria selectiva. Yo no recuerdo nada de aquella mañana. El golpe fue tan fuerte y la caída desde tanta altura y tan grande que quedé inconsciente en el momento y sólo recuerdo cuando desperté ya en el hospital en Zaragoza. Y me centro a partir de ahí, de lo que viene desde ahí en adelante. Para mí, volví a nacer en el Hospital Clínico Lozano Blesa de Zaragoza. Mi vida empezó de cero desde ahí. ¿Volví a nacer? Mi madre no tuvo parto, pero sé que sufrió también. Y además de ella, sé que mi familia, en la que incluyo también a mi pareja Iciar, y mis amigos sufrieron mucho. Si ya antes los admiraba y los apreciaba, ahora más. Y lo demás tiene menos importancia. Eso sí, las muestras de cariño que he recibido las agradeceré siempre”.

La familia, el pilar donde apoyarse en estos complicados momentos

“Hay momentos en los que lógicamente tienes bajos después de un golpe duro y me apoyaron ellos. Mis padres, mi hermana, mi novia, compañeros del fútbol que han venido aquí a verme, compañeros que no son del fútbol. Toda mi familia ha sufrido, pero quiero hacer mención especial a mi padre. Él respondió a mi ilusión por jugar al fútbol llevándome a todos los campos desde pequeño y ahora le agradezco muchas cosas bonitas que he vivido con este deporte gracias a su esfuerzo”.

¿Cómo ha vivido desde el día del accidente?

“Pasé varias fases en el hospital. La primera fue de qué hago aquí. Me desperté y no sabía dónde estaba. ‘¿Dónde estoy?’ Y me dijeron que en Zaragoza. Y yo les contestaba ‘estás bromeando’. Estaré en Oviedo, en Albacete, pero no ahí. Luego pasé una fase en la que sufrí. Una fase de sufrimiento porque no podía mover las piernas y ver que sí podía mover de cintura para arriba, pero lo de las piernas me hizo sufrir bastante. Y luego ya, cuando me pasaron a planta, ya entré en una fase de superación. La gente que me venía a ver y sobre todo los que estaban cerca de mí no se merecían verme así con todo lo que habían sufrido. Y por ellos y sobre todo por mí, superarme, porque quiero vivir. Quiero vivir y estuve a punto de no contarlo. Los médicos al principio dijeron que mi vida corría peligro, que me iba a quedar parapléjico y por suerte a día de hoy me muevo con dos bastones. Todo se pintaba muy negro. Entonces, me centro en esa superación de que puedo vivir y que lo estoy pudiendo contar”.

Todo el mundo se volcó con el ‘Fuerza Pelayo’

“Hubo momentos que me dieron mucha fuerza. En los comercios ponían ‘Fuerza Pelayo’ gente que yo ni conocía. En Albacete, en Oviedo, en Elche… En muchos sitios. Los agradezco con toda mi alma (…). También hubo dos claves que me dieron mucha fuerza. Fueron mi pareja Iciar y José Ángel, un excompañero que tuve. Se dedicaron a hacer vídeos o pidieron a compañeros que me grabaran vídeos. Yo los veía en mis primeros momentos allí en el hospital en Zaragoza y noté el apoyo de la gente. Hubo un texto que escribió Juanpa, Juan Pablo de Miguel, que fue un compañero que tuve en el Oviedo, que me animó mucho, porque me describió y me dio fuerza. También un vídeo que hizo un periodista de Elche, en el que sentía dos cosas. Era sobre partes mías de fútbol, de goles. Sentía nostalgia por no poder hacerlo, pero también hablaba de unas declaraciones que yo había hecho, cuando consideré que un partido era el más importante de mi vida, porque no había vivido nunca un descenso. Al final, desgraciadamente, lo viví con el Elche. Metía unos fragmentos en el que el partido más importante de mi vida fue aquel en su momento pero era el que tenía ahora en esos momentos de rehabilitarme. Ahora considero que tengo otro partido, que es el de vivir lo que me queda, que lo voy a jugar y que espero ganar. Sé que están las opciones también de perder o que se pueda empatar, pero lo que no voy a dejar es de pelear y luchar que al final es el camino que hay que vivir. Si disfrutas del camino, la meta vendrá sola”.

La visita más especial durante su estancia en el Hospital, su sobrino

“Fueron momentos que yo empecé a salir de la habitación, me pasaban los celadores a la silla de ruedas y salía de la habitación. Verle me dio mucho ánimo. Tiene dos años ahora y le extrañó cuando me vio en silla. Pero ahora… El otro día me cogía de la muleta y me iba ayudando a ir con la muleta. Cada vez que ve a una persona en silla de ruedas, dice ‘Paio (Pelayo) silla’, entonces es como que le da normalidad a la situación, que es lo que se debe hacer”.

¿Cómo es su vida en el hospital?

“Aquí desde primera hora de la mañana ya tienes actividades, ya sea con el fisio, con el que tienes más o menos una hora de trabajo. Luego hago una sesión de electroterapia y luego me paro una hora para hacer cosas que tenga que hacer, para comer algo, pero después vuelvo al gimnasio para acabar más o menos hasta las dos. Y eso es gracias a mi fisio, Fernando, que me pone ejercicios y yo por mi cuenta los hago, además de todo lo que hago con él. En mi vida diaria aquí, mi pareja Iciar ha sido muy importante. En mí va el esfuerzo y todo lo que he vivido es trabajo físico. Entonces, eso tampoco me costaba demasiado entenderlo, pero por las tardes aquí ya son cosas más de ocio. Cada uno hace lo que quiere. Y ella también me impulsó a hacer trabajo de piscina, voy a un gimnasio que está en el centro de Toledo. Aquí hay una gimnasio al lado, que es el Rafael del Pino, que es una pena que no está abierto. En su momento se creó para que los parapléjicos pudieran ir y están todas las maquinas adaptadas, pero por ‘h’ o por ‘b’, temas de funcionamiento, de mantenimiento y demás que no corresponden a mí, es una pena que no pueda estar en funcionamiento porque daría mucha vida aquí a la gente”.

“Animo a la gente que haga deporte, porque para mí ha sido muy terapéutico. El deporte que hago es el tenis en silla. Tenemos un profesor, Paco, que es un ejemplo en la manera de enseñar y transmitir, que te insiste, tiene delicadeza y también tiene sus momentos de broma, que los necesitamos. Y ahí he vivido momentos con compañeros que hacen que esto sea un poco más ameno de lo dificultoso que es de llevar a veces. Con mi compañero de habitación, Enrique, han sido la mayoría de esos momentos amenos. Es tetrapléjico, mueve bíceps y tríceps, va superándose y para mí verle a él cómo lleva las cosas tan bien es un ejemplo todos los días. Va al tenis, que le tienen que vendar la raqueta en la mano, y él no pierde un día. Lo llamo el ‘Guaje’. Tiene 55 años y va a todas las actividades que puede. Me llevo un amigo”.

¿Y ahora qué? Planes de futuro

“Para mí, es vivir, porque hay que disfrutar. Vivir es disfrutar de los momentos y de la compañía que se tiene alrededor. Y luego sí tengo planes, pero quiero disfrutar. Voy a continuar la rehabilitación, teniendo también una rutina, hacer deporte, ya sea para entretenerme, divertirme jugando al tenis, también puedo ir a la playa… Tengo esas ideas en la cabeza. Luego veremos. Y también me formaré y veré de lo que me puedo emplear en un futuro. El tema empresarial es algo que tengo ahí y veremos lo que depara el futuro”.

Ahora sabe lo que es ‘ser fuerte’

“Ahí (en el hospital de Parapléjicos de Toledo) hay una frase en aquel mural. ‘Nunca supe lo que era ser fuerte hasta que ser fuerte era la única opción que me quedaba’. Y es verdad. Aquí la gente tiene que ser fuerte, aunque tengamos nuestros momentos duros, que los hay, que hay cosas difíciles de asimilar, pero al final te rehaces. Hay que seguir”.

Ha asimilado que no podrá volver a jugar al fútbol

“Sinceramente, en Zaragoza (en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa) era poco consciente de lo que me pasaba. No tienes mucha información y a veces no quieres ni saberla. Y yo pues a veces de manera ilusa y con desconocimiento incluso decía ‘bueno, si se me recupera la pierna igual puedo volver a jugar'”, repasó.

“Pero luego, sobre todo cuando vine aquí a Toledo (al Hospital Nacional de Parapléjicos), entré en una fase en la que dije ‘hostia, aquí la recuperación’. Porque en Zaragoza no hacía rehabilitación, era más bien estar en la cama y recibir visitas. Pero aquí hay una rehabilitación detrás que tienes que seguir, exigirte y ahí fue donde ya asimilé y entendí que el fútbol ya para mí había acabado”.

“Es complicado de asimilar, pero hay vida después de esto. Y lo que tengo que valorar es de ahora en adelante y es en lo que me centro”.

“Los primeros momentos de pensarlo son difíciles. A mí me vino a la cabeza la nostalgia, porque lo que ocurre dentro del terreno de juego, dentro del rectángulo, ahí se sufre, porque a veces se sufre, pero también se ríe y se supera uno. Y eso te hace sentirte fuerte. En definitiva, todo eso para mí lo que engloba es que disfrutas”.

“Sí es verdad que me produjo nostalgia, pero me quedo con que he vivido momentos ahí muy felices. He disfrutado, he vivido ascensos, he vivido también cosas complicadas, pero me quedo con las bonitas. Me voy con la cara más amable de este deporte, que es la unión entre compañeros, que al final es la esencia del fútbol. Se deben dejar a un lado intereses personales. Lo que importa es el equipo. Eso es la esencia y lo que se debe transmitir de la parte positiva y de lo más bonito del deporte que es el fútbol”

 

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