¡Houston, tenemos un problema!

Nos la jugamos, no hay más, una derrota e incluso un empate, nos puede dejar con cara de tontos.
La mejor noticia que podemos sacar del día de ayer es que seguimos dependiendo de nosotros mismos, porque por lo demás poquito, muy poquito, si alguien no se resfrió ayer, eso que se llevó a casa.

Siempre se hace hincapié en la dificultad de ganar y hacerlo de seguido al máximo nivel, es dificilísimo, como dificilísimo es llevar la friolera de 10 partidos sin conocer la victoria y lo que es más preocupante, sin la sensación que en alguna de esas 10 jornada el equipo podía llevarse el gato al agua.

Pues ayer tampoco hubo gato , agua si y demos gracias a que el Barça B no contribuyó con un jarro de agua fría para terminar de hundirnos en la tabla. Porque en lo que respecta al juego y ánimo, el equipo parece haber tocado fondo.

Futbolísticamente el equipo ni va ni viene, está en tierra de nadie. El muro de hormigón se ha convertido en una masa líquida a la que de vez en cuando Tomeu aporta algo de solidez. Ayer se deja la puerta a cero pero con tres muy buenas intervenciones del mallorquín y esas ocasiones ni con Savelijch ni sin él, no te lo soluciona un jugador sino el trabajo de todo el equipo.

El centro del campo pues lo de esta segunda vuelta, caído absolutamente tanto en el trabajo ofensivo como defensivo y partiendo de la base que en este esquema son los grandes perjudicados, también hay que decir que no se ha encontrado esquema a día de hoy que cambie la actitud de ningún jugador.

A Tenerife a ganar, como sea,como quieras, pero a ganar. Nos vamos a tirar la semana hablando de cuentas, números, ecuaciones , liguillas, primas, primos y de la familia. Toca eso, echar mano de calculadora y ver opciones y posibilidades, pero ojo, a día de hoy la única carta ganadora asombrosamente la seguimos teniendo nosotros y pasa por sacar los 3 puntos.

Tras el partido llegará el momento de buscar culpables, de buscar un por qué y una explicación a la caída en picado del 747. De momento vamos a empezar por cogerlo, pero cogerlo de verdad, levantar el vuelo, mantenernos en el aire y no bajarnos de ahí. Abróchense los cinturones y cojan sus mascarillas, que se nos van a hacer más largos los 90 minutos que la semana entera.

Artículo realizado por León Morata Ydáñez (@09lmy)

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