Hasta hoy no me había ocurrido

Hasta hoy no me había ocurrido. No me había preocupado demasiado que el Albacete hubiese conseguido 4 de los últimos 24 puntos. Confiaba en este equipo, en los números conseguidos jornadas atrás y también en el demérito del resto, para qué negarlo, que les había llevado a estar donde estaban. Pero esto es fútbol, y lo que parecía que nunca iba a ocurrir, te da de bruces con la realidad.

Ahora me preocupa. Los números son malos, muy malos, 4 de los últimos 27 puntos hablan muy mal del estado de forma de este Albacete. La defensa, el eje de los éxitos del conjunto de Enrique Martín, hace aguas y el equipo sólido, rocoso y compacto que desesperaba a los contrarios se ha vuelto un muñeco de trapo en manos de los contrarios a los que se enfrenta el Albacete.

 

Hay un antes y un después desde el fatídico accidente de Pelayo en Huesca. Aquello dejó tocado al grupo. También de la expulsión y posterior lesión de Saveljich. Algo tiene que ver, y mucho, el haber estado haciendo quimeras con el play off cuando de sobra se sabía que era un objetivo inalcanzable para esta plantilla.

Dos meses. Mas de 60 días desde que el Albacete Balompié parecía virtualmente salvado y se pensaba que la simple inercia llevaría al Alba a estar en zona de nadie a falta de algunas jornadas para el final.

Pero no nos engañemos. La chispa no es la misma. Ese sistema que nos llevó a colocarnos a tres puntos del play off ya no sorprende a nadie. Ya no sirve. Los rivales te conocen y adaptan sus sistemas para no entrar en tu guerra. El salvador Zozulia no puede hacerlo todo solo. Y no nos engañemos, el equipo propone poco y cuando lo hace se encomienda a que los delanteros estén inspirados o tengan un ápice de fortuna.

La primavera, la cuarta fase, la propuesta valiente, mejor estar jugándose algo hasta el final que estar en zona de nadie, el portero del Zaragoza les ha dado el triunfo… el discurso se nos está acabando y cada vez se vuelve más inverosímil. Ya no sirve. Enrique Martín, ahora no es el momento de dejar titulares ante los medios, es el momento de trabajar y de hacerlo bien. Sacar a trabajar el motivador que lleva dentro, el que sirvió allá por el mes de octubre para sacar al Albacete del abismo. Un abismo a donde parece que vamos directos si nada o nadie lo impide.

Y sí, había que decir todo esto. Porque es la verdad. Pero a partir de ahora toca pensar en ganar al Barça B. Solamente en eso. El domingo a las ocho y media de la tarde el Belmonte debe ser un hervidero que empuje a los nuestros hacia la victoria como lo ha hecho otras veces. Recuerdo recientes jornadas así, como el día en que Carlos Moreno y la grada cabecearon al fondo de la red para vencer a La Hoya Lorca, o cuando Rubén Cruz, César Díaz y la grada remontaron un partido que parecía perdido ante el Sestao consiguiendo el ascenso, o mucho más reciente, cuando hace menos de un año, Tomeu Nadal y la grada taparon la portería del Albacete ente el Valencia Mestalla para traernos a donde ahora estamos y no queremos abandonar.

Ahora es el momento de estar todos juntos. Club, jugadores, aficionados y medios. El que no quiera estar que no esté, pero al menos que no reste hasta el domingo a las diez y media. A pensar en el Barça B. A pensar en sumar de tres. A pensar en la permanencia.

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