Una oferta irrechazable

«Le haré una oferta que no podrá rechazar» dijo Vito Corleone a Johnny Fontane en la película de «El Padrino», pasando a ser una de las frases más icónicas de la historia de la gran pantalla.

Irrechazable fue su oferta en esta primera entrega como irrechazable hubiera sido que al empezar la temporada nos hubieran puesto un papel encima de la mesa en el que figurase tanto nuestro presente, como la posibilidad de conseguir nuestras actuales expectativas. Todos hubiésemos firmado sin leer la letra pequeña.

 

El equipo está virtualmente salvado y viendo su ventaja respecto al descenso, pero sobre todo su estado de forma, todo hace presagiar que el objetivo a principio de temporada terminará cayendo por inercia más pronto que tarde.

Todo esto se refleja en el terreno de juego, te atreves con más cosas, juegas con más holgura y muestras registros que a lo largo de la temporada te han faltado por las circunstancias; viéndote en situaciones donde la necesidad tiraba más que las piernas y el resultado más que el querer.

El sábado se demostró en la primera parte, teniendo a favor desde el viento hasta las oportunidades y sólo faltó puntería o un portero que no estuviera tan inspirado como lo estuvo Palatsì esa mañana. La fortuna que faltó en este primer tramo se asomó hasta en dos ocasiones en la segunda parte y mientras algunos ven el vaso medio vacío después del empate, yo prefiero verlo medio lleno.  Cuando no se puede ganar y has hecho lo posible para conseguir la victoria, hay que saber sacar un punto.

En otras circunstancias el Albacete hubiera perdido ese partido y que no os quepa ninguna duda que esos dos palos de ser en la portería contraria, hubieran acabado en gol. La dinámica del equipo hace eso y lo que hoy puede saber a poco te hace conseguir a priori tu principal objetivo.

Tras el éxito de la primera entrega se le ofreció a Marlon Brando (Vito Corleone) realizar la segunda entrega de esta saga, a lo que sus pretensiones fueron tan altas que esta vez la oferta tuvo que ser rechazada. Dejó su papel a Robert De Niro, que más tarde conseguiría como él la estatuilla dorada por el mismo personaje.

Quedémonos con esta irrechazable oferta y siendo conscientes que si algo nos ha enseñado la historia es que se puede ganar a cualquiera. A por el Huesca, sin presiones y sin leer la letra pequeña.

Artículo realizado por León Morata Ydáñez (@09lmy)

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