Soñar despiertos

«Me encanta que los planes salgan bien», decía el Coronel Hannibal Smith a su «Equipo A» tras el éxito de la misión. Posiblemente Enrique Martín no utilizó las mismas palabras ante su particular «Equipo A» en el vestuario, pero sin duda y para sus adentros, se acercarían mucho a las palabras del capitán.

La segunda fase ha finalizado, la tercera da comienzo y la primavera espera ansiosa a los primeros rayos de sol.

Momento para soñadores, para los que no confiaron, para los que nos dieron por muertos, para los que se marcaron como objetivo la permanencia y para los que siempre estuvieron sumergidos en esa onda expansiva de positividad y optimismo que trajo el navarro con su llegada.

No hay aficionado del Albacete que desde el pitido final en Sevilla no tenga ganas de más. No quizá de ver el gran juego desplegado, ya que tampoco nos vamos a engañar a estas alturas de la película y que a primera vista este equipo no entra por los ojos es algo que ya todos sabemos. Pero este «Equipo A» tiene un aire competitivo que engancha y sobre todo un aire a desafío que lo hace aún más atractivo.

Momento de abrir la cama, meterse entre las sábanas e intentar como mínimo echarnos una siesta. Nuestra cama será el Belmonte y el despertador lo pone la Cultural Leonesa, que amenaza con un rápido despertar, guiado por su necesidad de victoria.

Los menos soñadores y quizá más realistas desde la llegada de Enrique Martín (entre los que me incluyo), estamos deseosos de alcanzar la permanencia, salvarnos y empezar a pensar hasta dónde llegamos, no de exigir al equipo una meta distinta al inicio de temporada, simplemente ese plus para «liarla» y eso pasa por el mismo camino que los que llevan meses pensando diferente: los tres puntos este sábado.

Al igual que la semana pasada, el Albacete será el encargado de comenzar esta jornada liguera y no veo mejor declaración de intenciones que una victoria que te coloque a tres puntos de la promoción durante unas horas y de alas a equipo y afición, demostrando que queda mucha guerra que dar.

La locura es buena a veces, sobre todo si se maneja con genialidad. No lo digo yo, lo decía un tipo que le encantaba que los planes salieran bien. Paradójicamente nuestro famoso capitán Hannibal Smith citaba su primera frase en la cabina de pilotaje de un avión, el sábado tras el pitido final quizás descubramos en qué avión volaba.

Artículo realizado por León Morata Ydáñez ( Twitter: @09lmy)

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