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Aúpa Alba

Los Dalton en el Belmonte

Enfado, impotencia, rabia, indignación y mucho más es lo que se respiraba ayer en el Carlos Belmonte tanto en el descanso como al final del partido, viendo que el Alba estaba para mucho más que para un empate en el día de ayer, pero simplemente, no le dejaron.

Enrique Martín salió a rueda de prensa con un discurso premeditado, pautado y analizado previamente. No servía de nada salir caliente y despotricar sin cuartel hacia los colegiados. No merecía la pena y te quita más que te da para futuras jornadas.

Pero la sensación es la que ayer “Los hermanos Dalton” cobraron vida, saliendo de las viñetas de Lucky Luke y viajando de Andalucía hasta el Carlos Belmonte. No llevaban balas en sus pistolas eso sí, preferían tarjetas y soberbia por doquier.

Arbitrar es difícil, muy difícil y como en todas las facetas de la vida existe la posibilidad de equivocarse, el problema llega cuando después de equivocarte te vas a casa y de la misma manera que los Dalton se escapaban una vez tras otra de prisión, el fin de semana que viene como premio te dan otro partido. Ni autocrítica, ni declaraciones, ni absolutamente nadie que dé la cara cuando se producen errores de bulto, responsabilidad cero.

Como inentendible es que más allá de sacar una tarjeta, que es algo en lo que se puede errar cabiendo siempre la interpretación, jugadas después, se tenga la escasa psicología deportiva de expulsar a un jugador por una protesta, no una protesta excesiva, no una protesta en la que Saveljich llega a encararse gritando a la cara del colegiado como vimos la semana con Verratti en el Parque de los Príncipes, simplemente una protesta.

El jugador va a mil, se está jugando tres puntos y tú simplemente te cargas el partido por una reclamación y ahí amigos no hay interpretación posible, hay mala fe sumado a un afán de protagonismo que obviamente consiguió. Siguiendo la pauta de tarjetas que se desplegó ayer sobre el Belmonte, hay más de un jugador que no podría disputar dos encuentros seguidos en toda su carrera.

Respeto a los árbitros y sus decisiones, pero también protección al futbolista y al espectáculo que al final son los grandes damnificados en partidos como el de ayer. Pudo ser mucho peor para el Albacete y a pesar de todo, se sacó un punto importante que deja todas las posibilidades abiertas de cara al final.

Que nadie nos dé, pero tampoco nos quiten y que si nos tiene que quedar algo… que nos quede la experiencia.

Artículo realizado por León Morata Ydáñez (@09lmy)

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