Respecto a la ida: Nástic 3 – 1 Albacete

Derrota dolorosa la que se produjo en el Nou Estadi de Tarragona, donde el Albacete volvería a venir de vacío de un partido. La nota positiva fue que marcó su primer gol de la temporada, gracias a un cabezazo de Zozulia, la esperanza blanca.

Llegaban los dos equipos en una situación bastante similar, el Nástic jugaba en casa y empezaría el partido mandando, y de que manera, con una efectividad tremenda. La afición desplazada y los que pudieron seguir el partido no daban crédito al despropósito manchego con tanto error que se traducían en goles. Como así puso de ejemplo César De la Hoz, que regalaba a Omar Perdomo un pase para que pusiera el primero del partido nada más empezar.

Pero ahí no quedaba la cosa, era tal la endebléz defensiva del Alba, que los tarraconenses entraban fácilmente en el área manchega. Tanto era así que, en el minuto veinte de partido ya se perdía dos a cero, éste último por medio de Delgado que remató de cabeza un buen centro desde la izquierda que apunto estuvo de sacar Tomeu Nadal, pero el balón traspasó la linea de gol.

Parecía increíble, pero era tan real como la vida misma, dos ocasiones del Nástic y dos goles que subían al electrónico. Dolía el resultado por como venían los dos equipos, ya que se enfrentaban último y penúltimo, pero más en la forma de producirse. Y dentro de esta pesadilla, hubo un hilo de esperanza tras recortar distancias con un golazo de Zozulia, que se estrenaba como goleador y de paso el casillero del equipo que aún no había logrado marcar en las cuatro primeras jornadas de Liga.

Tras el descanso, parece que los hombres de José Manuel Aira espabilaron, con algún disparo peligroso por parte de Arroyo y sobre todo con otro gran remate de quien si no, el nuevo atacante del Albacete que había llegado hacía poco a la capital manchega, Román Zozulia, que se sacó un remate que parecía imposible y despejaba como podía el portero local Dimitrievski.

El Alba se acercaba y merecía algún gol más, pero lo que llegó fue el infortunio en forma de lesión, Aridane se tuvo que retirar prácticamente cuando había entrado, ya que se rompía algunas costillas en un choque fortuito. Si el Alba ponía un circo le crecían los enanos. Pero ahí no acabaron los males manchegos, el Nástic mató el partido con otro error, Gaffoor no calculó bien el bote de un saque de Dimitrievski y Uche sentenciaba el choque con un gran gol de vaselina que nada pudo hacer Tomeu.

En definitiva, que este Alba no carburaba, que continuaba sin ganar tras cinco jornadas, y lo más preocupante, marcando un solo gol, el de aquella tarde de septiembre en Tarragona, gracias a la esperanza blanca como era Román Zozulia.

El Albacete se hunde en Tarragona

 

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