La delgada línea entre la gesta y el bochorno

Este no es un artículo ‘bienqueda’ ni moderado. Vaya por delante que el Albacete Balompié de Aira no me gusta, nunca lo ha hecho y no creo que vaya a hacerlo. Me parece un equipo discontinuo, sin un guion creíble y en ocasiones hasta sin alma, pero con momentos de una brillantez (cada vez menos frecuente) tan superior al resto, que le ha sobrado para ser campeón del Grupo II.

Los periodistas contamos lo que vemos y algunas veces incluso lo valoramos, lo segundo por desgracia cada vez es más habitual en nuestro trabajo, así que debemos ser como mínimo honestos con nuestros lectores y oyentes. El Alba no jugó nada bien en Lorca, de hecho jugó mal, bastante mal. No rematadamente mal, pero sí de forma suficiente como para no ganar.

Leyendo las redes sociales y los foros, uno se topa estos días con lecturas catastrofistas y casi apocalípticas de lo que ocurrió en el Artes Carrasco el pasado domingo. El partido fue malo, sí. Y si uno ve la trayectoria del Alba en los últimos diez partidos, con tres victorias, tres empates y cuatro derrotas, pues seguramente ese mal partido se vea aún peor. Es innegable que la carrera reciente del equipo deja mucho que desear para alguien que opta a ascender en un playoff, sin embargo todo puede verse desde otro prisma.

El Albacete no perdió contra el Lorca ningún partido. ¿Qué habría pasado si Aketxe llega a estar un palmo más a la izquierda en el último remate? ¿Qué habría pasado si Héctor hubiese movido una de sus dos piernas en ese balón que se paseaba por el área pequeña del Lorca? ¿Qué habría pasado si Dorronsoro no le hubiera sacado a Dani esa mano prodigiosa en la primera mitad?

Lo que habría pasado es que estaríamos hablando de una invasión que acabó en gesta en lugar de esa bochornosa performance de la que muchos hablamos. Y seguramente esos mismos seríamos los más exaltados a la hora de encumbrar al equipo de Aira o la gestión de Garrido. El Alba estuvo a centímetros de ascender, de hecho si quitamos la actuación arbitral y el valor doble de los goles, la eliminatoria no se diferencia demasiado de la que nos dio el ascenso frente al Sestao hace tres años.

¿A dónde quiero llegar con esto? Pues a que ahora no vale bajarse del barco. El fútbol seguramente sea la única cosa de la vida en la que no gustándonos nuestro equipo le seguimos apoyando, animando y presentado atención. Los aficionados del Alba llevamos perdiendo desde que se inventó el fuego, y este año pese a quedar primeros está resultando muy doloroso, pero aún hay un 25% de opciones de ascender. Apurémoslas hasta el final. Igual es como un helado de esos de cono, que justo al final del barquillo donde se mezclan helado, chocolate y galleta está lo mejor.

Juan López Córcoles.

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