Alberto Ropero, un seguro bajo palos

Alberto Ropero defiende con garantías la portería del Albacete División de Honor. Al término de la primera vuelta de la competición, un total de 36 han sido los porteros que han disfrutado de minutos en el Grupo VII, el de Villarrubia de los Ojos se sitúa como el tercero menos goleado

 

El pasado domingo finalizó la primera vuelta de la competición liguera en el Grupo VII de División de Honor. El Albacete ocupa una cómoda décima posición con 19 puntos en su casillero, más de la mitad de los necesarios para lograr la salvación en la categoría. Una de las claves del buen momento que atraviesa el equipo es la seguridad defensiva. Este hecho se refleja en la clasificación del Trofeo Zamora, en la cual aparece el nombre de Alberto Ropero, el meta del equipo albaceteño, en un más que meritorio tercer puesto.

Un total de 36 han sido los porteros que han pasado por las porterías de los 16 equipos del grupo en el que compite el Albacete. El alto nivel de Ropero es evidente, a pesar de haberse perdido varios encuentros al principio de temporada, ya que fue convocado por el filial y el primer equipo respectivamente. Sus números son espectaculares y así lo demuestran los 12 goles encajados en 11 partidos. La media de 1,09 de dianas por encuentro lo sitúan en el podio de la clasificación, solo superado por Jorge Rives (Levante UD) y Diego Conde (Atlético Madrileño).

Superado el primer tramo de la competición, el portero de Villarrubia de los Ojos hace un balance muy positivo “creo que estamos capacitados para estar más arriba, pues tenemos equipo para ello. Sin embargo, la mala suerte no nos ha acompañado en momentos clave de la temporada. Espero que esto cambie en la segunda vuelta”. Este domingo, el Albacete se desplaza hasta Valencia para enfrentarse al Huracán e intentar despedir el año con un buen sabor de boca.

Ropero, que regresó este verano al Albacete, en el cual ya estuvo en su etapa cadete, afronta su segundo año en División de Honor pero último como juvenil. El curso pasado estaba enrolado en las filas del CD Guadalajara, donde aprendió “lo dura que es esta Liga y que en ella está el futuro del fútbol. No obstante, ser portero conlleva un estado físico y mental pleno y no hay que dejar de trabajar si quieres conseguir tu sueño”.

Un sueño, el de ser portero, que persigue desde que nació. “Ser portero no se elige, se nace”, asegura Ropero. “Es, sin duda, el puesto más difícil del fútbol. Cada día me levanto con ganas de luchar, afronto los entrenos con tenacidad y con ganas de mejorar para llegar a ser un buen guardameta”. Pese a que es consciente de que todavía le queda mucho por aprender y mejorar, se define como “un portero hábil con los pies y seguro en el juego aéreo y bajo palos. Además con una mentalidad muy fuerte e inalterable, si encajo un gol me rehago rápido y continúo animando a mi equipo”.

A pesar de su juventud, Alberto Ropero es todo un trotamundos del fútbol. Empezó a hacer sus primeras paradas en las escuelas deportivas de su pueblo natal, Villarrubia de los Ojos, y a los 13 años firmó por el Albacete Balompié, para jugar su primer año de cadete. Tan bueno fue que en el segundo se marchó a las categorías inferiores del Osasuna. Su siguiente destino fue el Sporting de Gijón, donde jugó su primer curso de la etapa juvenil. Firmando la última temporada por el CD Guadalajara.

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