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Aúpa Alba

Nenad Bjelica: El talento croata

Hoy, Aúpa Alba vuelve a echar la vista 20 años atrás y se asoma a una de las épocas más gloriosas de nuestro equipo y lo hace recordando a uno de esos nombres míticos que siempre irán ligados a la mejor época del fútbol albaceteño

Un fino centrocampista que a base de goles y buen fútbol, además de ganarse la simpatía del Carlos Belmonte, llegó a ser considerado como uno de los mejores extranjeros de Primera División. Esta semana, nuestro artículo, nos trae al croata Nenad Bjelica.

Para hablar de la llegada de nuestro protagonista de hoy al Albacete, tenemos que remontarnos a la temporada 92/93. El Alba, después de asombrar a España en la campaña de su estreno en la máxima categoría, afrontaba la complicada misión de refrendar el trabajo del año anterior. Para ello, se confiaba en un viejo conocido de la parroquia albaceteña, Julián Rubio, que llegaba con la difícil papeleta de suplir a Benito Floro, recién fichado por el Real Madrid. Junto al técnico de Montealegre se incorporan a la disciplina manchega un buen puñado de fichajes, entre los que destacan nombres tan conocidos como Pinilla, Rommel Fernández o, el fichaje más caro del Alba hasta ese momento (140 millones de pesetas), Antonio Carlos Zago. Entre esos refuerzos, una clara apuesta de futuro, un joven mediapunta croata, internacional con las categorías inferiores de su país, Nenad Bjelica.

“Llego al Albacete después de realizar una prueba con el Atlético de Madrid. Ginés Meléndez me venía siguiendo un tiempo, incluso se había desplazado a verme un par de partidos con el equipo de mi infancia, el NK Osijek, y recomendó mi fichaje. Ginés y Rafael Candel son los grandes artífices de que pasara 4 años en Albacete”. Así nos contaba el propio Nenad su fichaje por nuestro Alba.

TRAYECTORIA DEPORTIVA

Nenad Bjelica (Osijek, Croacia, 1.971), comienza jugando al fútbol en su ciudad natal. Tras una temporada en el modesto Metalac Olt donde con solo 18 años fue capaz de anotar 6 goles en 9 partidos se gana el pase al NK Osijek, club en cuya cantera se había formado, y disputa algunos choques de la última temporada de la extinta liga yugoslava (90/91). La siguiente campaña, ya en la actual liga croata, se afianza en el once titular de su equipo y se convierte en una de las grandes promesas de su país, anotando 7 goles y ayudando al NK Osijek a terminar en un meritorio tercer puesto. Tanto es así que un gigante de nuestra liga, el Atlético de Madrid, se fija en él y le reclama para realizar una prueba. Nenad disputa algunos partidos amistosos con los rojiblancos en los que deja un gran sabor de boca pero finalmente no se llega a concretar su contratación. “Llevaba varias semanas en el Atlético, jugué unos pocos partidos e incluso marqué tres goles en un encuentro. Aún no sé por qué no llegué a firmar con ellos. Recuerdo que había tres grandes jugadores extranjeros en el club: Paulo Futre, Bernd Schuster y Luis García. Pero aún así esperaba haber firmado un contrato”. De esta manera recordaba el ex futbolista croata, en la página web de la UEFA, su efímero paso por el club del Manzanares.

Pero lejos de venirse abajo por el intento fallido de recalar en uno de los grandes de la liga española, Nenad decide no regresar a Croacia e intentar hacer historia en la liga de las estrellas. De este modo, el Albacete, que lo venía siguiendo durante toda la temporada, aprovechó la indecisión de los rojiblancos y se hizo con los servicios de uno de los futbolistas extranjeros que mejor impresión ha dejado en la ciudad manchega.

Sin embargo, a pesar de que aún a día de hoy se le considera como uno de los mejores futbolistas que han vestido la camiseta del Alba, sus comienzos en nuestra ciudad no fueron nada fáciles. Nenad llegó muy joven a España y se encontró con grandes individualidades que le cerraron el paso en sus primeras temporadas. En su primer año con los manchegos, no cuenta para Julián Rubio hasta la séptima jornada cuando le hace debutar en casa ante el Burgos (4-0) sustituyendo a Julio Soler. Su buen hacer en los entrenamientos hace que el técnico de Montealegre vaya confiando cada vez más en él y, poco a poco, sin prisas, va dándole cada vez más minutos hasta que decide alinearle de inicio en un partido en Valencia que termina en derrota (2-0). Sin embargo, su buena progresión se corta con la destitución de Rubio y la llegada de Espárrago que prefiere apostar por jugadores veteranos para intentar salvar lo que se había convertido en una temporada bastante complicada. Con el charrúa en el banquillo, Bjelica desaparece de las convocatorias y no vuelve a pisar un terreno de juego hasta que en la jornada 36 cuenta con 10 minutitos en la victoria local ante el Oviedo (2-0). En total, la ex estrella del Osijek participa en 7 partidos y no es capaz de anotar ningún gol en su estreno en España.

La siguiente temporada (93/94), las opciones de Bjelica parecen mejorar. Espárrago continúa en el banquillo tras lograr la permanencia en una agónica promoción frente al Mallorca y debido a las bajas de Bossio y Catali y a la ausencia en las primeras jornadas de la estrella del equipo, Zalazar, su participación se hace casi necesaria en el medio del campo. De este modo, el centrocampista croata parte como titular la primera jornada liguera en Bilbao (4-1). No obstante, la pésima actuación del equipo se cobra víctimas y una de ellas es nuestro protagonista de hoy. El entrenador uruguayo lo sustituye al descanso y no vuelve a contar con él en toda la temporada. La gran campaña realizada por el Alba no ayuda a que el jugador croata tenga oportunidades y Nenad no es capaz de hacerse con un hueco en las convocatorias.

Pero en el carácter de Bjelica no se contempla la derrota y al igual que no se doblegó ante su frustrado intento de incorporarse al Atlético, tampoco lo hizo ante dos temporadas prácticamente en blanco y, como dice el refrán, a la tercera fue la vencida. Espárrago dio paso a Benito Floro (espantada de Luis Suárez de por medio) y este da galones al croata que le responde en forma de goles y asistencias. Pese a no ser el mejor año del Alba, de hecho acabó descendiendo en la promoción ante el Salamanca (finalmente habría liga de 22 y no se consumaría ese descenso), la temporada 94/95 todavía es recordada como el año en el que el Albacete vivió un sueño, el de la Copa del Rey. Los de Floro se plantaron en semifinales dejando en la cuneta a equipos teóricamente superiores como Zaragoza y Atlético. Precisamente ante los colchoneros, Bjelica iba a consumar su venganza particular y, con un gol en el minuto 87 del partido de vuelta de los cuartos de final, despachó al equipo que no quiso ofrecerle un contrato en su llegada a España, a la vez que ponía en pie al Carlos Belmonte. Desgraciadamente, en semifinales, el Valencia y alguna que otra decisión arbitral controvertida, impidieron a los manchegos ponerle un final feliz a aquel sueño. En lo individual, el centrocampista croata finalizó el año con 41 partidos y 8 goles, entre Liga y Copa.

En el siguiente vídeo, podemos ver el gol que metía al Alba en las semifinales:

Pese al descenso, Bjelica decide seguir una temporada más en el Alba y la apuesta no pudo salirle mejor. Como decíamos más arriba, finalmente los de Floro, que sigue al timón de la nave blanca, compiten en Primera, y la campaña del medio croata no pudo ser mejor. Tanto Floro primero, como su sustituto Iñaki Sáez después, depositaron toda su confianza en Nenad que respondió siendo el máximo goleador con 13 tantos y llamando la atención de poderosos equipos. Desafortunadamente, la historia se repitió y el Albacete se vio superado en la promoción por el Extremadura de Almendralejo y, esta vez sí, regresaba a la Segunda División, tras cinco años en la máxima categoría. El gran año de Bjelica no pasó desapercibido para nadie y las ofertas para abandonar el Albacete se sucedieron. Incluso el Atlético, cuatro años después, se interesó por su fichaje, pero acabaría siendo el Betis de Lopera el que se llevara el gato al agua. Tras cuatro temporadas, 71 partidos y 19 goles en liga, Nenad Bjelica daba otro paso más en su carrera y dejaba el Albacete Balompié, un equipo que, como él mismo nos cuenta, nunca olvidará: “El paso por el Albacete lo considero muy positivo, aunque las primeras temporadas no jugué mucho.

Después, con la llegada de Benito Floro, siempre jugué y di un buen rendimiento. Personalmente me sentí muy querido el tiempo que estuve en allí. Todavía mantengo el contacto con amigos, con algunos compañeros futbolistas que entraron al mundo de la representación de jugadores y, sobre todo, con Juan Carlos Balaguer, con el que compartí muy buenos momentos durante cuatro temporadas. También considero que aprendí muchas cosas, no en vano, el Albacete ha sido el equipo donde mas tiempo he jugado y, la verdad, es que siempre me he sentido allí como en casa”.

ADIÓS AL ALBA Y ACTUALIDAD

Tras consumarse el descenso del Albacete, Bjelica, como explicábamos más arriba, decide que su carrera debe continuar en la máxima categoría. Tras recibir multitud de proposiciones, acepta una oferta de un ambicioso Betis, club con serias aspiraciones europeas. En la plantilla verdiblanca compartiría vestuario con auténticas estrellas como Alfonso, Finidi o Jarni o uno de nuestros homenajeados, Juan Sabas. En su primera temporada en el Villamarín, Nenad cuenta bastante para su técnico, Serra Ferrer, aunque bien es cierto que la mayoría de las veces lo hace como sustituto de su compatriota Robert Jarni. En total, participa en 27 partidos y anota 2 goles, aportando su granito de arena para que los de Heliópolis alcanzasen la cuarta posición. Pero, de nuevo, su gran actuación se dio en la Copa del Rey donde un gol suyo, no exento de polémica, metió a su equipo en la final. En el partido de ida en el Villamarín, el Celta partía como el teórico rival inferior de esa eliminatoria y, durante gran parte del partido, se dedicó a perder tiempo intentando pescar un empate fuera de casa que decidiese todo en Vigo, ante su público. Los aficionados béticos comenzaba a impacientarse y Bjelica decidió no seguir más el juego a su rival y, en una acción con un jugador contrario tendido en el suelo, el croata continuó la jugada ante las airadas protestas de los gallegos. La acción acabó en un gol que, a la postre, fue decisivo para el devenir de la eliminatoria. Nenad había prendido la mecha de una rivalidad que, aún a día de hoy, sigue presente. Finalmente, el Betis no pudo con el Barcelona en la final pero aquel gol del ex del Albacete, sigue siendo recordado tanto por aficionados béticos como vigueses.

Su segundo y último año con los de Sevilla, estuvo marcado por las lesiones y Bjelica apenas estuvo disponible para un puñado de partidos en Liga y Recopa para su nuevo entrenador, el ya fallecido Luis Aragonés.

Tras cerrársele las puertas del Betis, nuestro protagonista se marcha en el mercado invernal al ambicioso proyecto de Las Palmas, en Segunda División, donde disputa esa temporada y otra más (98/99) no gozando de demasiada continuidad debido a diversas lesiones. En este periplo, donde roza el ascenso a Primera en ambas campañas, coincide con viejos conocidos del Alba como García Remón, Josico o Walter Pico.

Lastrado por sus problemas físicos, al inicio de la 2000/2001, Bjelica regresa a sus orígenes para volver a disfrutar del fútbol. Su antiguo club, el NK Osijek le acoge con los brazos abiertos y lo convierte en su estandarte. Temporada y media le basta para dejar al equipo de su infancia a un pasito del título liguero (solo superado por el Dínamo de Zagreb), superar tres rondas en la Copa de la Uefa y, con sus 16 goles en 30 partidos, llamar la atención, tanto de su selección, con la que debuta ante Francia, como de un gran equipo europeo, el Kaiserlautern que, con 29 años, deposita en él toda su confianza, firmándole un contrato de larga duración. Nada más aterrizar en Alemania, el croata se hace con un hueco en el once titular compartiendo centro del campo con grandísimos futbolistas como Mario Basler o Yuri Djorkaeff. En el país germano permanece tres años más, cumpliendo íntegro su contrato, no llegando a ser indiscutible pero si mostrando un buen nivel que le llevó a participar en 65 partidos y conseguir 5 dianas en la Bundesliga e incluso a disputar la Eurocopa 2004 de Portugal a las órdenes de Otto Baric. En su etapa alemana, el medio de Osijek compartió vestuarios con auténticos mitos del balompié como sus entrenadores Otto Rehhagel, Andreas Brehme o Erik Gerets o sus compañeros Klose o las ya mencionados Basler y Djorkaeff.

Tras cumplir su contrato en Kaiserlautern, Bjelica, que a sus 33 años aún tiene cuerda para rato marcha a una liga menos exigente como la austriaca para comandar el medio campo del Admira Wacker, un histórico algo venido a menos. Tras pasar tres años y medio en Alemania, la adaptación a Austria era un hecho y el croata apenas nota el cambio, disputando 52 partidos y viendo puerta 12 veces en las dos temporadas que pasa en este equipo.

Ya con 35 años, y reacio a dejar el deporte que se lo había dado todo, continua dos temporadas más en Austria, firmando con el FC Kärtern de Segunda División, donde se convierte en toda una institución, hasta el punto de que en su segunda campaña con ellos, recibe el ofrecimiento de coger las riendas del equipo. De este modo, el futbolista da paso al entrenador, compaginando primero ambas profesiones y dedicándose íntegramente al banquillo a partir de 2007. Desafortunadamente, una grave crisis institucional que desemboca en la desaparición del Kartern pone punto y final a su primera aventura en los banquillos. Aventura que continua, en el mismo país aunque una división por debajo, en clubes como el Lusteanu 07 o el Wolfsberger AC al que, ayudado por un buen número de futbolistas españoles coloca, en solo tres años, en la quinta plaza de la Bundesliga Austriaca (Primera División).

Su buen hacer con el modesto Wolfsberger lo convierte rápidamente en el entrenador de moda en el país centroeuropeo y el Austria de Viena, todo un gigante austríaco, lo recluta la pasada temporada (2013/2014) para intentar acabar con la hegemonía del Red Bull Salzburg. Su comienzo en el banquillo de los violetas no puede ser mejor y, superando a sus compatriotas del Dínamo de Zagreb, aquel equipo que le arrebató la liga croata, Nenad Bjelica coloca a su club en la fase de grupos de la Champions League por primera vez en su historia. Curiosamente, el destino en forma de sorteo, quiso que el Austria de Viena visitase el mismo estadio en el que, veinte años atrás, nuestro protagonista de hoy, comenzó su andadura fuera de Croacia, el Vicente Calderón. Tras no superar a Zenit, Oporto ni Atlético de Madrid en Champions, ni conseguir una buena actuación liguera, Bjelica fue cesado en su cargo no volviendo a estrenar banquillo hasta el comienzo de la actual temporada.

Nadie mejor que el propio míster croata para resumirnos su carrera en los banquillos y su desempeño actual: “Desde que me retiré, mi vida sigue vinculada al fútbol, trabajando como entrenador. Tras pasar de la tercera división austríaca a la Champions League en solo seis años, en este momento entreno en la Serie B italiana al Spezia Calcio donde llegué el pasado verano y tengo contrato hasta el 2016”.

Como el mismo nos contaba, actualmente el ex futbolista del Albacete ocupa el cargo de entrenador del Spezia italiano con el que está realizando una excepcional campaña que le tiene en puestos de play off de ascenso a la Serie A y, desde donde, sigue recordando su paso por nuestra ciudad: “Claro que recuerdo Albacete, siempre me acuerdo de la victoria conseguida ante el Barcelona en el Camp Nou, en la que anoté el gol de la victoria. Fue muy bonito el recibimiento que nuestros aficionados nos dieron a la vuelta de Barcelona. La ciudad también me trae muy buenos recuerdos, aunque ya casi no la reconozco. He vuelto alguna vez por asuntos personales y ha cambiado muchísimo con respecto a la de mi época de jugador”.

Desde su residencia en Italia, Bjelica no se olvida del club que le dio su primera oportunidad en la élite y el vídeo de ánimo que esta semana nos ha dejado a todos los albacetistas es buena muestra de ello. En relación a esto último nos contaba lo siguiente: “Sigo al equipo y me alegro que hayan vuelto a Segunda y que después de los problemas iniciales ahora estén jugando a un gran nivel. Espero que se puedan mantener. Esto seria muy importante por que así se podría hacer frente más fácilmente a los actuales problemas económicos”

Desde estas líneas hemos querido rendir este pequeño homenaje a uno de los futbolistas más queridos por la afición del Alba que, con gestos como el de esta semana, ha dejado patente que, a la par de una gran calidad como deportista, también tiene una gran valía como persona.

Desde que ejerce como entrenador, nunca ha negado su deseo de entrenar en la Primera División española. Seguro que la afición del Alba estaría encantada de que, algún día, el Albacete y Bjelica volviesen a cruzar sus caminos.

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