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Aúpa Alba

Simeón: Goles que valen ascensos

Esta semana, Aúpa Alba nos trae a un futbolista que por más que pasen los años siempre será recordado por los aficionados manchegos. A pesar de verse lastrado por las lesiones y no gozar, salvo en su primera temporada como jugador del Albacete, de la continuidad necesaria para triunfar, dejó muestras de su clase como mediocentro y de su excepcional golpeo a balón parado. Esto último quedó patente, sobre todo, en la consecución de uno de los goles más coreados de la historia del Albacete Balompié y por el que todavía se le recuerda

En el artículo de hoy, echamos la vista atrás y recuperamos la figura de José Vicente Simeón.

Después de una gran campaña bajo las órdenes de Julián Rubio, el Albacete Balompié afrontaba la temporada 2001/2002 con aires renovados. Paco Herrera sustituía al técnico de Montealegre del Castillo y hasta 9 caras nuevas llegaban a la ciudad manchega para hacer olvidar a un buen puñado de futbolistas entre los que destacaban Javi Guerrero y Jesús Muñoz, traspasados al Atlético de Madrid por 250 millones de pesetas. Junto a fichajes que posteriormente serían tan importantes como Jesús Perera, Oscar Montiel, Basti o Duré, recalaba en el conjunto manchego procedente del Lleida, nuestro protagonista de hoy, José Vicente Simeón. “Tras cuatro temporadas en Lleida en Segunda División, perdimos la categoría. Durante todo el año, ojeadores del Albacete siguieron mucho a mi equipo y al fin decidieron hacerme una oferta que acepté encantado. Fue para mí una decisión muy acertada. Me siento muy contento de haber pasado por el Alba”. De esta manera nos contaba el centrocampista valenciano su llegada a nuestro equipo.

TRAYECTORIA DEPORTIVA

José Vicente Simeón (Silla, Valencia, 1.974), comenzó su carrera futbolística en el equipo de su localidad, el Silla Club de Fútbol. Muy pronto, siendo todavía un niño, llamó la atención del gigante de la provincia, el Valencia, que no dudó en incorporarlo a su cantera. Ya en las filas del conjunto ché fue quemando rápidamente etapas hasta llegar a debutar con el primer equipo con solo 19 años sustituyendo a todo un mito del valencianismo, Gaizka Mendieta, en un amistoso de pretemporada ante su club de origen, el Silla, con motivo de la inauguración del nuevo estadio de la ciudad. Tras aquel partido, Simeón se incorporaría al Valencia B en la categoría de bronce del fútbol español y solo volvería a disputar cuatro partidos más con la primera plantilla, siempre en pretemporada, en los que logró anotar un magnífico gol que supuso la consecución para su equipo del trofeo Ciudad de Mérida.

Tras dos temporadas en Segunda B en las que comandó con criterio y goles (hasta 12 en la temporada 94/95) el centro del campo del filial valencianista e incluso llegó a debutar en las categorías inferiores de la selección compartiendo vestuario con jugadores del Albacete como Jesús Muñoz y Juan Carlos Cordero, los técnicos del Valencia empezaron a temer que su progresión se viese cortada en una categoría que a todas luces se le quedaba pequeña. De este modo, Juande Ramos, que estrenaba banquillo en el recién descendido Logroñés, reclamó su cesión para intentar devolver a los riojanos a Primera por la vía rápida. La temporada no pudo darse mejor y los goles de Manel y el albaceteño Pedro Parada llevaron a los de Juande al segundo lugar por detrás del Hércules, regresando así a la máxima categoría. En lo individual, Simeón, que vivía su primera experiencia fuera de casa, pese a contar bastante e ir convocado de manera asidua apenas entró como titular. No obstante, su nombre está escrito en letras de oro en la historia del club de las Gaunas como el autor del gol que supuso el último ascenso a Primera del ya extinto CD Logroñés. Los riojanos llegaron a la última jornada del campeonato liguero igualados al Mallorca pero dependiendo de ellos mismos al serles favorable el gol average particular entre los dos equipos. El calendario parecía propicio para el ascenso balear ya que estos visitaban a un Getafe ya descendido a Segunda B mientras que el Logroñés jugaba en el Salto del Caballo ante un Toledo con opciones de disputar la promoción. El partido se acercaba a su fin con empate a uno en el marcador y los aficionados riojanos, que habían acudido en masa a la capital castellano manchega, comenzaban a temer por la suerte de su equipo. En esas, Juande dio entrada a nuestro protagonista. Simeón, cuando apenas llevaba dos minutos en el campo, aprovechó una indecisión de la defensa toledana para llevar al Logroñés a Primera División. Un gol suyo pasaba a los anales de la historia de un equipo, algo que repetiría en nuestro Alba unos años más tarde.

Al cierre de aquella campaña, Juande Ramos, su gran valedor, se marchaba al filial del Barcelona y Simeón regresaba a su club de origen.

Tras disputar un par de partidos en pretemporada con el Valencia, marcha cedido de nuevo, junto a Albelda y Angulo, a un Villarreal que comenzaba a apostar fuerte en Segunda División, donde pasa una temporada discreta en la que no pudo ganarse un lugar en el once.

La temporada 97/98 es cedido otra vez. Juande Ramos se vuelve a cruzar en su camino y lo recluta para su proyecto en la UE Lleida en Segunda División. Tras un buen año, el mediocentro valenciano, cansado de la falta de oportunidades en el Valencia y viendo como Farinós o Albelda le ganan la partida por llegar al primer equipo, decide aceptar un contrato de tres temporadas para continuar en el Lleida.

Con los catalanes, el mediocentro de Silla disputa tres años más en los que vive de todo: un año en que roza el ascenso, una temporada tranquila y finalmente el descenso a Segunda B. En su periplo con los ilerdenses coincidiría con algunos viejos conocidos del Albacete Balompié como Mikel, Antonio Calderón o Juan Carlos Moreno y con ilustres del fútbol español como el malogrado Tito Vilanova o Raúl Tamudo. En lo personal, Simeón fue haciéndose poco a poco un hueco en el medio campo de su equipo, destacando los 33 partidos y 2 goles conseguidos la campaña 99/2000 en la que el Lleida acabó quinto bajo las órdenes de Víctor Muñoz.

Tras el descenso con el Lleida, el Albacete que llevaba siguiéndolo toda la temporada se decide a incorporarlo y el de Silla aterriza en nuestra ciudad para ser parte importante de una de las épocas más exitosas del Alba.
Nada más llegar se convierte en pieza clave para Paco Herrera compartiendo centro del campo con Alberto Toril o Álvaro Rubio. De este modo, debuta en liga en la primera jornada frente al Levante (3-0) abriendo el marcador con su especialidad, un lanzamiento de falta. La temporada, aunque buena, no fue tan exitosa como el quinto puesto del año anterior hacía prever y el equipo no fue finalmente capaz de engancharse al grupo de arriba. El mediocentro valenciano termina finalmente el año con 30 partidos y dos goles en su haber; “Hicimos un muy buen año con Paco Herrera, siempre estuvimos en puestos de mitad de tabla hacia adelante, cerca del ascenso muchas jornadas, pero tal vez nos faltó algo de gol y al final la temporada se quedó en nada”. Así nos resumía Simeón el primero de sus tres años en Albacete.

En su segunda temporada como albacetista llegó la locura. Un técnico casi desconocido, César Ferrando, llevó al Albacete a Primera División en el que supone el último ascenso de la entidad hasta la fecha. Simeón comenzó la temporada como titular disputando de inicio el primer choque liguero en Terrassa (1-1). Sin embargo, las lesiones, sobre todo un tumor benigno en el codo, truncaron su continuidad y no pudo regresar hasta los últimos partidos de temporada. En concreto, tras haber disputado solo 4 partidos, César Ferrando sorprende a todos dándole la titularidad en un partido trascendental en la jornada 33 ante el Levante con las cámaras de Canal Plus como testigo. Incluso el propio Simeón, como él mismo nos contaba, no se esperaba su titularidad: “Ni yo me lo esperaba. Llevaba muchos partidos sin jugar por las lesiones y fue una grata sorpresa que el míster me alinease de inicio en un partido tan importante.” El Albacete llegaba líder a aquel encuentro comandando un grupo que se limitaba a tres equipos más, Murcia, Zaragoza y Levante. Los valencianos eran cuartos en la clasificación a 5 puntos del Alba lo que convertía el partido ante ellos en una oportunidad única para poner distancia de por medio en pos del ascenso. Las cosas no comenzaron bien y el Levante se fue al descanso con 2 goles de ventaja, obra de Amato y Congo. Al poco de comenzar la segunda parte, nuestro protagonista de hoy comenzó a acusar la inactividad y sus piernas le iban pasando factura: “Sobre el minuto 55 de partido, recuerdo que ya empecé a tener algún que otro calambre. Ferrando debió darse cuenta y me preguntó que tal me encontraba. Le dije que estaba mejor que nunca y que seguía jugando sin problemas, y no pudo salirme mejor aquella decisión”.

Ante la veteranía del Levante, el técnico del Albacete puso toda la carne en el asador y dio entrada a sus habituales revulsivos, Basti, que nada más entrar levantó al público como solo él sabía hacerlo y Mikel, que un minuto después de ingresar en el campo recortó distancias de un espectacular cabezazo que daba vida a su equipo.

Con 1-2 en el marcador se llegó al tiempo de descuento y cuando parecía que los de Cantarero se iban a llevar tres puntos importantísimos del Carlos Belmonte y el desánimo cundía en la grada albaceteña, llegó el momento por el que, a todo aficionado del Alba que se precie, nunca se le olvidará el nombre de José Vicente Simeón. Castaño, centrocampista del Levante, hizo falta sobre Jandro. La lejanía de la acción con respecto a la portería de Rafa, hacía prever un centro buscando la cabeza de Mikel. Simeón, gran lanzador de golpes francos, realizó un buen golpeo buscando el remate de cabeza de sus compañeros que se agolpaban en el interior del área levantinista. Sin embargo, nadie alcanzó a tocar ese balón que se fue envenenando y acabó por batir mansamente a Rafa. El delirio estalló en las gradas y la parroquia albaceteña se entregó, como hacía años que no sucedía, a la celebración del que todos sabíamos que, a pesar de que aún quedaban 9 jornadas por disputarse, era el gol del ascenso. Todavía hoy, en cualquier partido ante el Levante, la afición del Alba recuerda entre cánticos el conocido como “gol de Simeón”. El propio futbolista de Silla nos contó como recordaba aquel momento tan importante en su carrera: “Ha sido, junto al gol que hice con el Logroñés en Toledo, uno de los momentos más bonitos de mi carrera. Recuerdo, a modo de anécdota, como después de la locura que supuso la celebración de aquel gol, a Oscar Montiel acercarse a mí para decirme, Cholo, supongo que sabes que has marcado el gol del ascenso”

En el siguiente vídeo se puede ver aquel gol de Simeón y un resumen del partido frente al Levante:

De ahí al final de temporada todos sabemos lo que pasó y nadie mejor que Simeón para hacernos un resumen de ese gran año: “Fue una temporada magnífica. Con un ambientazo y buen rollo en el vestuario increíbles. Muchos jueves cenábamos todos juntos, éramos un grupo de amigos. En lo deportivo, después de aquel partido frente al Levante, fuimos sacando los mismos resultados que ellos hasta el final de la liga para acabar ascendiendo. Una de las temporadas más bonitas de mi carrera”.

Ya en Primera División, el medio valenciano volvió a sufrir un calvario de lesiones que solo le permitieron disputar dos partidos, ambos saliendo desde el banquillo, ante Mallorca (2-0) en casa y Osasuna (1-1) en Pamplona. Al finalizar la campaña 2003/2004, Simeón ponía punto y final a su etapa en el Albacete dejando atrás tres temporadas, 42 partidos ligueros, 3 goles (uno de ellos que no se olvidará nunca) y un buen puñado de recuerdos que él mismo nos contaba: “Recuerdo mi etapa en el Albacete como una de las mejores de mi vida. A pesar de que sufrí mucho con las lesiones me pasaron cosas muy bonitas allí. Viví un ascenso, debuté en Primera, conseguimos la permanencia e hice aquel gol recordado por todos. En lo personal, siempre recuerdo la ciudad, de hecho, mi hijo nació allí, unos meses antes del ascenso, y uno de los recuerdos más bonitos que tengo es ir con él dando la vuelta al campo celebrándolo”.

ADIÓS AL ALBA Y ACTUALIDAD

Al terminar la temporada 2003/2004 y tras, como decíamos antes, haber disputado tan solo dos partidos en la vuelta del Alba a Primera División, Simeón se desvincula del conjunto manchego para firmar con el Xerez de Segunda donde, aquejado de multitud de lesiones, ni siquiera llegó a debutar. Ese mismo año, tras no poder jugar con los gaditanos, decide poner punto y final a su carrera como futbolista con apenas 30 años.

Tras colgar las botas, Simeón, que sigue residiendo en su Silla natal, no se ha desvinculado del mundo del fútbol y como él mismo nos contaba, actualmente trabaja en una agencia de representación de jugadores y sigue, día a día, la actualidad de nuestro Alba : “Ahora mismo, soy agente de futbolistas en la empresa You First Sports. Allí, intentamos ayudar a crecer a chavales jóvenes que están empezando en esto del fútbol. Sigo bastante al Albacete, de hecho, tengo unas pocas acciones que compré hace un par de años. Por motivo de mi trabajo, viajo bastante viendo partidos y en más de una ocasión he coincidido cerca de algún lugar donde el Albacete disputaba esa jornada y suelo acercarme a verlo. Por ejemplo, recuerdo el de la Hoya, en Lorca, la temporada pasada”

Este ha sido nuestro particular homenaje a un buen mediocentro, un futbolista al que las lesiones no le permitieron brillar en nuestra ciudad pero que, gracias a un gol que nos evoca épocas felices y a su gran calidad humana, siempre tendrá un lugar en el corazón de muchos aficionados del Alba.

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