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Líbero Parri: El futbolista ejemplar

Hablar de Parri y el Albacete Balompié, es pensar en grandes recuerdos. El centrocampista llegaba muy joven a las órdenes de César Ferrando. Pronto se hizo un hueco en el corazón de los aficionados. Fue pieza clave en el ascenso a Primera de la campaña 2002-03, y posteriormente vivió unos años muy buenos en el club blanco en dos épocas. Hoy aupaalba.es ha querido recordarle

Temporada 2002-03, comenzaba con muchas dudas, pero con cierta ilusión. El Albacete Balompié tenía aires renovados. En la presidencia un desconocido empresario de la capital, Ángel Contreras. También había cambio en el banquillo, el Alba terminaba la temporada anterior en mitad de la tabla y César Ferrando llegaba a la capital manchega para sustituir a Paco Herrera.

Respecto a la plantilla, muchas bajas importantes como Valbuena, Corona, José, Toril o  Juanlu. Hubo que recomponer el equipo con canteranos como Pablo Ibáñez. Se hicieron muchos fichajes, algunos con mucho nombre: el meta Carlos Roa, Siviero, Munteanu, Paco Peña, Buades. En invierno Delporte, Pablo Sierra o Jandro… Y por supuesto, nuestro protagonista de hoy, Líbero Parri. Tenía 20 años, un futuro prometedor y no era el primer Parri que vestía la camiseta del Alba, pues su hermano Sócrates jugó con los blancos entre 1992-94.

El nombre de Líbero Parri está ligado a la historia del Albacete, pues se convirtió en esa primera campaña en uno de los mejores centrocampistas de Segunda División. El Albacete lograba el Ascenso a Primera, algo que se soñaba en la grada, pero se veía complicado. El futbolista tuvo dos épocas en el equipo blanco,  sumó un total de 116 partidos, 28 goles (la mayoría de muy bella factura) y dejaba un recuerdo difícil de borrar. Un ejemplo dentro y fuera del campo. Se retiró con tan sólo 28 años, las lesiones pudieron con él, pero con los blancos tuvo tiempo de demostrar su inmensa calidad.

TRAYECTORIA DEPORTIVA

Líbero Parri Romero (Burjasot, Valencia, 1982). Se formaba en las categorías inferiores del Valencia CF. Allí en edad juvenil, con tan sólo 16 años, el técnico del filial José Manuel Rielo, decide darle minutos en el inicio de liga. El Valencia B estaba en Segunda B y Parri tras jugar en la jornada 2, no vuelve con el filial hasta final de liga. Rielo de nuevo confía en el centrocampista en las últimas jornadas. Parri devuelve esa confianza en dos grandes choques ante Cartagonova y Murcia, incluso marca un gol.

Con la llegada del verano, el Valencia ve necesaria su cesión a Segunda para coger experiencia y no frenar su gran progresión. En aquellos momentos, César Ferrando era uno de los encargados de controlar la cantera valencianista y conocía de buena mano a Parri. Años después, así se demostró.

Antes y como indicábamos arriba, el Villarreal alcanza un acuerdo con el club ‘Ché’ y Parri se marcha con 17 años a vivir una nueva aventura bajo las órdenes de Caparros primero y ‘Paquito’ después. En el conjunto castellonense suma 27 partidos, 905 minutos y tres goles. Una aportación que sirvió para el ascenso a Primera del submarino amarillo. El Valencia decide repescar a su joven perla, tras la buena campaña.

Pero no era fácil ganarse minutos en el equipo de Cúper, pues venía de ser subcampeón de Europa.  Parri tuvo pocas oportunidades, eso sí, debutó en Champions y en Primera. En competición europea fue titular ante Olympiakos y Heerenveen. En liga sólo sumaba un total de nueve minutos en los partidos contra Osasuna y Racing. Viendo la falta de oportunidades, Parri decide buscar una cesión en el mercado invernal y el Elche fue su siguiente casa.

A sus 18 años, el valenciano lograba disputar con los ilicitanos 18 encuentros en Segunda y más de 1.175 minutos. Eso tampoco le sirvió para volver a Valencia, y de nuevo en verano, hizo las maletas en otra cesión. En la temporada 2001-2002, fue el Numancia el conjunto que apostaba por el centrocampista. En Soria tampoco tuvo la regularidad que habría querido, pensó en volver a Valencia a mitad de campaña, para jugar con el filial hasta acabar el año, pero finalmente se quedaba en Los Pajaritos. En 21 encuentros disputados, sumo menos minutos que la campaña anterior en Elche. Parri al final de temporada sabía que debía terminar con las cesiones y tomaba una decisión importante: marcharse al Albacete.

LLEGADA AL ALBA

Como señalábamos al inicio, 2002-03 fue una campaña para el recuerdo por el ascenso a Primera del Alba. César Ferrando había llegado al banquillo y creyó imprescindible fichar al joven Parri que llegaba con 20 años a la capital manchega. Tenía mucha fe en el futbolista y no se equivocó, pues fue una de las piezas claves en un año de ensueño.

Formó un magnífico centro del campo junto a Laurent Viaud. Demostró la grandísima calidad que tenía en su pierna derecha, un guante a balón parado. Se entendía a las mil maravillas con Jesús Perera, pichichi del equipo con 22 goles y con Alejandro Castro ‘Jandro’. El asturiano llegaba en el mercado invernal, había salido del mismo Valencia B en el que Parri debutaba como profesional.

Líbero disputo 30 partidos, la mayoría completos e hizo seis goles. Llevó al Alba a Primera y a pesar del interés de muchos equipos, decidió quedarse en Albacete. Parri cuenta para aupaalba.es que esa fue sin duda su mejor experiencia como profesional “fue muy bueno, un paso muy importante para el club. Se dio un salto buenísimo en todos los aspectos. Luego supimos mantenerlo y lo disfrutamos”.

La campaña siguiente, ya en Primera División, Ferrando siguió confiando en el joven medio que se entendía a la perfección con Viaud, pero también con Pacheco y Aranda. Parri disputaba 29 jornadas, casi 2.000 minutos, hacía seis goles de nuevo y curiosamente dos de ellos fueron al Real Madrid, ambos muy bonitos. Al finalizar el año, con la permanencia conseguida, la marcha de César Ferrando y la buena imagen dada, el valenciano hizo las maletas y se marchó a Santander. En el Racing, empezó muy bien, sumando muchos minutos, pero poco a poco dejaba de cuajar. No vio portería y puede que la confianza conforme pasaba la liga, se fuera perdiendo.

Tras el irregular año en tierras cántabras, el destino de Parri se unió de nuevo al Albacete entre las temporadas 2005-07. Una vez más, gran culpa de ello la tuvo César Ferrando que volvía al conjunto blanco, recién descendido de Primera, y pedía al centrocampista como base de un proyecto ambicioso, que acabó en nada e incrementó la deuda del club. Líbero hizo la que posiblemente fue su mejor campaña en cuanto a cifras: 33 partidos disputados, 2.325 minutos y 8 goles. En aquel equipo coincidía con Álvaro Rubio, Bauzá, Diego Bermejo, Pacheco, Paco Peña, Aranda… pero no fue un buen año para los blancos.

La temporada siguiente, Parri seguía sumando minutos, sobre todo en la primera vuelta, pero las lesiones comenzaban a aparecer y tuvo que pasar por el quirófano debido a una pubalgia. Desde la jornada 24, no volvió a jugar. Pasó a disputar 11 choques menos que la campaña anterior, eso sí, hizo la misma cifra de goles en sólo la primera vuelta, es decir, 8. El último en diciembre de 2006 contra el Poli Ejido. Después estuvo apartado de los terrenos de juego intentando recuperarse.

El valenciano tras una segunda vuelta en blanco, tenía muchas ganas de comenzar la campaña 2007-08. Después de un largo periodo de ausencia, el Alba seguía contando con Parri, pero el medio sólo duró un partido, pues tras el inicio liguero ante el Elche en el que fue titular, Líbero fue fichado por el Cádiz.  El Albacete ya pasaba por malos momentos en lo económico, el club necesitaba ingresos y el submarino amarillo pagó más de 600.000 euros por el traspaso de Parri, al que le ofreció cuatro años de contrato. El futbolista no sólo dejaba un buen pellizco en las arcas del club, también perdonó mucho dinero que le debía el Albacete, demostrando que el cariño por los blancos sería eterno. Ahí se terminaba la vinculación entre el valenciano y el Alba en lo deportivo.

Preguntando al protagonista por sus recuerdos en estas dos épocas en el Alba, esta es su respuesta: “Muy buenos. Son recuerdos todos muy positivos, sobre todo la primera etapa. En los dos primeros años logramos el ascenso y la permanencia. Dos campañas muy buenas donde todos disfrutamos mucho. La segunda etapa sufrimos un poquito más, el equipo acababa de descender y fue más complicado. En conjunto, los recuerdos son muy positivos, por todo. Por el equipo, por la gente y lo cierto que me fue muy bien”.

Respecto a un entrenador que le haya marcado durante su carrera, Parri no duda en destacar a César Ferrando “fue la persona que en un momento en el que lo estaba pasando mal en Soria, la temporada antes de ir a Albacete, confió en mí, me llamó para ir allí y es con el que más a gusto me he sentido”.

“No había coincidido con el anteriormente. Se que me conocía porque era un hombre de la casa en Valencia y yo estaba cedido. Nunca coincidimos y como en Soria lo estuve pasando muy mal, pedí en enero volver al Valencia. Como no tenía plaza en el primer equipo, me habría tocado jugar con el B, que es donde estaba César. Al final aguante todo el año en el Numancia y luego fue cuando me llamó para ir a Albacete”.

Fueron casi 120 partidos con la camiseta del Albacete Balompié, por tanto, Parri estará ligado por siempre a la historia de los blancos, de ahí su satisfacción “en lo personal, el Albacete es el mejor club y en el que más a gusto he estado como jugador. También por la ciudad y la gente. Estuve muy a gusto en todos los aspectos. Son muchos partidos, el balance fue positivo, bueno y cada vez que voy me lo han demostrado. Igual que yo tengo un buen recuerdo, la gente lo cierto es que tiene buen recuerdo y están contentos. Es un sitio que siempre que tengo la oportunidad de ir, me paso e intento disfrutar de los amigos que tengo ahí y de todo”.

DESDE SU SALIDA DEL ALBA, HASTA LA ACTUALIDAD

Parri se marchaba del Alba relativamente joven, pues sólo tenía 25 años cuando firmaba por el Cádiz. Los gaditanos estaban montando una plantilla ambiciosa con jugadores importantes como Contreras, Gustavo López, Gastón Casas, Dani, Diego Rivas, Lucas Lobos, Pavoni o el también ex del Alba, Miguel García. El objetivo era luchar por cotas altas, pero tras un año desastroso y cuatro entrenadores, los amarillos descendían a Segunda B.

Allí, disputó de nuevo 22 partidos, 1.200 minutos e hizo tres goles, pero no volvió a ser el Parri que deslumbraba en Albacete. Así lo cuenta el mismo: “Me lesioné en el Albacete el último año. Me operé, me fui al Cádiz, pero ya me marché mal. El primer año allí fue un desastre, se bajó de categoría; luego entre el club y yo decidimos que lo mejor era salir, porque el Cádiz tampoco podía mantener jugadores como yo. Se habían realizado varios fichajes. Salí cedido al Levante, lo que pasa que el Cádiz ascendió y volví. Ya no había feeling por su parte y la mía. Decidí marcharme al Nástic, otra vez con César Ferrando. Recaí de la lesión y decidí dejarlo después de esa campaña”.

Como narra Parri, Levante y Nástic, fueron sus últimos destinos. En el equipo valenciano bajo las órdenes de Luis García, aún disputó 24 choques, más de 1.100 minutos e hizo cuatro goles más. Su último tanto como profesional, fue frente al Castellón en la jornada 29, el 21 de marzo de 2009. Posteriormente volvía al Cádiz que acababa de ascender, pero los amarillos le descartaban.

Ferrando le dio la última oportunidad de volver a sentirse futbolista en el Nástic, tras un verano complicado. Parri sólo juega 14 partidos, dos de titular y no supera los 350 minutos. Su último encuentro como futbolista lo disputa en la jornada 24 el 14 de febrero de 2010, en Anoeta frente a la Real Sociedad. Curiosamente, tres jornadas más tarde, ferrando era destituido y Luis César Sampedro se sentaba en su lugar en el banquillo catalán. Parri no disputó más minutos y decidió retirarse con tan sólo 28 años.

Tras dejar el fútbol, el valenciano reconoce que pasó “un tiempo tranquilo, intentando asimilar el golpe. No esperaba que con 28, tuviera que dejar de jugar. Con el apoyo de la familia y pensado en el futuro, tiré para adelante. Al final uno todo lo que ha hecho en su vida, había sido vinculado al fútbol. Decidí seguir de alguna manera el camino. Como entrenador en esos momentos no tenía la sensación de que era lo que más me llamaba y empecé, con lo que hago ahora. Tengo una empresa que se dedica a la representación de jugadores. También me saque el título de dirección deportiva de clubes en la Federación Española. Y lo que venía diciendo, he seguido relacionado con el fútbol y vinculado a lo que venía haciendo toda la vida”.

Entre sus representados más sonados o intermediaciones, Parri cuenta que se encargó de la salida del futbolista del Valencia, Pablo Hernández al Swanse “fue mi primera operación importante y este verano hemos ido a Qatar. Luego intermediaciones también, no sólo representaciones, como el traspaso de Canales a la Real; Abdulaye del Rayo cedido por el Oporto, eso en jugadores de primer nivel. También futbolistas de escuela y filiales, de los diferentes equipos sobre todo de la Comunidad Valencia. Además trabajamos con alguna Federación por Madrid. Un poco de todo”.

Su hermano Mario Parri, también dispone de una agencia de representación, lleva a Portu, actual centrocampista del Albacete; o Iborra del Sevilla. Sobre si existe algún tipo de unión entre sus empresas, Líbero entre risas deja claro que no: “No tenemos nada que ver, somos competencia, nos llevamos muy bien. Decidí emprender mi propio camino, tenía ilusión de empezar de cero, aprender. El ya tenía su empresa, con su gente y a mí me hacía ilusión eso, probé y no me puedo quejar”.

Parri indica que intenta seguir la actualidad del Alba, sobre todo “por el vínculo que he tenido con el club y quiero lo mejor. La situación económica es complicada, espero que logre la permanencia, pues sería muy bueno para todos los niveles de la entidad”.

Líbero aún tiene amigos en Albacete e incluso mantiene el contacto con muchos ex compañeros: “En Albacete tengo muy buenos amigos. Desde el primer día que estuve allí, gente del club, personas que han estado a mi lado. Mis vecinos, Joaquín y Eugenia, Juanmi, son personas muy allegadas y de las que tengo muy buen recuerdo. Por supuesto, con ex compañeros que alguna vez coincidimos, hablamos y con el que más contacto tengo, es con el que más empatizaba allí, Paco Peña. Es con el que más hablo, pero no es el único”.

Líbero Parri Romero fue un ídolo para muchos aficionados del Albacete. Un centrocampista de los que gusta ver. Pedía el balón, lo movía a sus anchas, se dejaba la piel y llegaba bien a portería. Su guante en la pierna derecha le ayudó a servir muchas asistencias a balón parado, pero también le valió para marcar grandes goles para el recuerdo, como en la falta ensayada ante el Almería.

Pasó 12 temporadas en activo, vistió 10 camisetas diferentes, pero el Albacete marcó un antes y un después en la vida de Parri. De 272 partidos como profesional, 116 fueron vistiendo los colores del Alba. Hizo 41 goles mientras estuvo en activo y aquí pudimos celebra 28 de ellos. No hay que olvidarse de las dos Eurocopas sub 21, en las que participó con España en 2002 y 2004.

Las gradas del Carlos Belmonte retumbaban con aquel ¡Libero Parri, la, la, la, la, la, ra, la! ¡Libero Parri, la, la, la, la, la, ra, la! Y mientras se siga escribiendo la historia del Albacete Balompié SAD, Parri formará parte de ella, pues no sólo aportó calidad. Fue un futbolista ejemplar en sus años en el Alba, un caballero. De ahí el cariño que la afición le guarda para siempre.

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