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Aúpa Alba

Basti: El señor de los ascensos

Hoy, Aúpa Alba recuerda la figura de uno de los futbolistas más carismáticos que ha pasado por nuestra plantilla. Su capacidad de liderazgo, dentro y fuera del campo, su entrega, su alegre personalidad y, por supuesto, sus goles, lo convirtieron rápidamente en uno de los jugadores más queridos y respetados por la hinchada albacetista, así como, en un auténtico mito futbolístico en su ciudad de origen, Málaga

Estamos hablando de Sebastián Fernández Reyes, “ Basti ”.

El Albacete, después de sufrir una etapa con más sombras que luces, por fin encontraba algo de estabilidad de la mano de Julián Rubio y vivía la temporada 1.999/2000 como la primera campaña tranquila de los últimos años. Precisamente en aquel mercado invernal, con los manchegos cómodamente instalados en mitad de la tabla, llegaban a nuestra ciudad algunos futbolistas importantes como Geli, Álvaro, Corona o nuestro protagonista de hoy, Basti. De esta manera, nos relataba el futbolista paleño su llegada a nuestro equipo: “La primera vez que llego a Albacete, lo hago en calidad de cedido para seis meses. Julián Rubio, que era el entrenador, me recordaba de un partido en el que hice dos goles, un par de años antes, entre el Málaga y el Sevilla Atlético donde él estaba entrenando en aquel momento. Al parecer, me venía siguiendo desde entonces y me llamó para preguntarme si estaría interesado en una cesión en el Alba hasta final de temporada. Al no disponer de muchos minutos en Primera con el Málaga, acepté, y así se fraguó algo muy bonito y que acabaría siendo muy importante para mí.”

TRAYECTORIA DEPORTIVA

Con 14 años, un ojeador del CD Málaga descubre a Basti (El Palo, Málaga, 1974) jugando en su barrio, y otro icono de la ciudad, el malogrado Juanito, director técnico de los malacitanos por aquel entonces, no duda en incorporarlo a la cantera del club de Martiricos. Allí, su ascensión iba a ser meteórica y solo dos temporadas después, en la 91/92, debuta en Segunda División con tan solo 16 años. Su primer tanto, tampoco se haría esperar demasiado y, unos meses más tarde, batía a todo un Santiago Cañizares, portero por aquel entonces del Mérida, con un testigo de excepción, el hombre que lo incorporó al Málaga, Juanito, que entrenaba a los extremeños. Por desgracia, aquel equipo que pasaba por graves apuros económicos no fue capaz de mantener la categoría y acabó desapareciendo esa misma temporada.

Unos meses antes de la desaparición del club, la directiva malacitana desligó el equipo filial, el Atlético Malagueño que competía en Tercera División, para que pudiese continuar como primer equipo de la ciudad. Dada la delicada situación económica de la entidad, se apostó por la cantera en la que Basti era uno de los nombres a seguir. Con un equipo muy joven, los de la Costa del Sol lograron acabar líderes de Tercera y ascendieron a Segunda B sin demasiados apuros. No obstante, los problemas económicos e institucionales seguían estando presentes y el equipo, que apenas se reforzó para afrontar la nueva categoría, acabó retornando a Tercera ese mismo año.

Con el descenso de categoría, la directiva del Atlético Malagueño plantea un cambio de denominación a sus socios con la idea de que el nombre de la ciudad se viese representado en el del equipo. De esa manera, surge el nuevo Málaga CF que comenzaría su andadura en el grupo IX de la Tercera División. Aquello fue casi un paseo militar para el nuevo club, todo un gigante para la categoría. Basti anotó 23 goles aquella campaña y su nombre comenzaba a ser coreado en las gradas de la Rosaleda, a la vez que lograba su primer ascenso de categoría.
Las tres siguientes campañas, el Málaga CF, encuadrado en el grupo IV de Segunda B, se encontró de pleno con la dureza de la categoría de bronce. A pesar de realizar grandes inversiones en busca del regreso por la vía rápida al fútbol profesional, este no se daría hasta la temporada 97/98, con un Basti excepcional, autor de 16 goles.

Ya en Segunda División, el delantero nacido en El Palo pierde protagonismo ante la llegada de nuevos fichajes como Catanha. Aún así, ayuda a conseguir el rápido regreso del Málaga a Primera con 5 goles en 16 partidos. Junto a Bravo, era el único futbolista que continuaba en la plantilla desde los duros años de Tercera División siendo, además, el máximo goleador histórico del equipo (hito que aún mantiene) y el segundo en la historia de todos los equipos malagueños, solo superado por Pedro Bazán, un delantero sevillano de los años 50. “Van Basti”, convertido en todo un mito en su ciudad, había llegado a la liga de las estrellas.

La temporada siguiente, las oportunidades de Basti en Primera División no llegaban (solo disputó 18 minutos repartidos en 2 partidos) y aunque para él significan cumplir el sueño de toda una vida, no era suficiente para un joven de 25 años con ganas de comerse el mundo. De ese modo, acepta la oferta del Albacete donde recala en el mes de Enero del año 2000 en calidad de cedido. Su debut no tarda en producirse y en la jornada 20, sustituye a Jesús Muñoz en un partido que acaba en derrota (0-1) ante el Badajoz. Solo unos partidos después, conseguía frente al Tenerife el primero de los 6 goles que anotó aquel año con la camiseta de los manchegos. Media temporada sirvió al bueno de Basti para ganarse el cariño y simpatía de toda una afición que le volvería a recibir, dos veces más, con los brazos abiertos.

Con el aval de su gran actuación en Albacete, el delantero de El Palo regresa a Málaga con la firme intención de convencer a Peiró de que tenía un sitio en el equipo de la Costa del Sol. Finalmente, tras no lograr hacerse un hueco en el equipo de su ciudad decide hacer las maletas nuevamente para volver a la que ya era su segunda casa, Albacete, donde firma un contrato por tres temporadas que cumpliría íntegramente.

La primera de ellas (2001/2002), con Paco Herrera en el banquillo, fue la más prolífica del malagueño en tierras manchegas con 9 tantos en 34 partidos, acabando como máximo artillero de aquel equipo. En lo colectivo, si bien la temporada no fue mala, (se acabó en la décima posición), se esperaba algo más de un Albacete que fue quinto el año anterior con Julián Rubio.

La segunda, con la irrupción de Jesús Perera, Basti ve reducida su aportación anotadora (3 tantos) pero su participación sería vital en los esquemas de César Ferrando que no dudaba en tirar de su carisma cuando había que remontar un partido o de su oficio y picardía cuando había que defender resultados. Aquel año no pudo salir mejor al Albacete que en la jornada 40, en Zaragoza, certificaba su vuelta, 7 años después, a la máxima categoría del fútbol español. Albacete y Zaragoza comenzaron aquel encuentro siendo ya equipos de Primera División y la Romareda fue una fiesta a la que Basti puso la guinda final anotando el tanto del empate y celebrándolo con un baile más propio de un rapero americano que de un gitano de El Palo.
De esta manera, el malagueño seguía haciendo gala de su condición de jugador talismán y anotaba un nuevo ascenso en su haber, el cuarto, lo que dejaba en su memoria unos recuerdos que quiso compartir con nosotros: “Recuerdo con mucha ilusión todo lo relacionado con aquel ascenso: el viaje de vuelta de Zaragoza que fue una fiesta, toda la gente esperando nuestro regreso en las calles, el baño en la fuente de la Avenida de España, las palabras de mis compañeros, del míster… También conocí con aquel ascenso, en Zaragoza, a Juan y Mariló que me comentaron que iban a montarme una peña con mi nombre en Albacete, la peña SuperBasti, algo que me hizo muchísima ilusión. Fue todo muy bonito.”.

Ya en Primera División, con la llegada de futbolistas como Pacheco o su “vecino” de El Palo, Carlos Aranda, Basti parte como suplente. El Albacete, con el menor presupuesto de la categoría, logró la permanencia varias jornadas antes del final liguero y el de Málaga tan solo disputa 385 minutos en 14 partidos anotando un gol en la victoria del Alba en el Carlos Belmonte frente al Villarreal. A pesar de no contar con demasiadas oportunidades, su labor siempre fue reconocida por César Ferrando, un entrenador que consideraba el buen ambiente en el vestuario como parte fundamental del equipo y en eso, Basti era el rey.
En el siguiente vídeo, podemos ver el único gol de Basti con el Alba en Primera División

Con la permanencia en el bolsillo y la marcha de Ferrando, su gran valedor, al Atlético de Madrid, el malagueño no consigue renovar su contrato y abandona el Albacete rumbo a Xerez para disputar la temporada 2004/2005. Al no entrar en los planes de Chaparro, ese mismo año ficha por el Ceuta de Segunda B donde continuaría la temporada siguiente hasta que, de manera sorprendente para muchos, recibe la llamada de César Ferrando que había vuelto al Alba, recién descendido, para intentar retornar de nuevo a la máxima categoría. El esfuerzo económico de aquella temporada (2005/2006) fue muy alto. Cotizados futbolistas como Pacheco, Aranda o Mario Bermejo conformaban una delantera temible en la que nuestro protagonista no pudo entrar todo lo que hubiese deseado. Aún así, el paleño aceptó de buen grado el rol de secundario que le concedió el técnico valenciano y siempre aportó, desde el campo cuando tuvo la oportunidad, o desde el banquillo cuando no, su granito de arena.

Al cierre de esa campaña, no tan exitosa como se preveía, Basti abandona definitivamente el Albacete Balompié tras cuatro campañas y media, una de ellas en Primera División, 106 partidos y 19 goles, dejando una huella imborrable en nuestra ciudad y llevándose un montón de momentos inolvidables que nos resume de esta manera: “Mis recuerdos de Albacete son muy bonitos. Ir allí es una de las mejores cosas que me han pasado en la vida. Llegué con mi niña pequeña con los recuerdos que eso deja, compré casa y me siento muy albaceteño. Viví el ascenso y la permanencia, el Carlos Belmonte lleno hasta la bandera o el calor de los aficionados. Sigo manteniendo amistad con muchísimas personas: periodistas, aficionados, compañeros de aquella época… le sigo teniendo muchísimo cariño a todo lo que rodea Albacete, al club, a la afición, a la ciudad… a todo. De hecho, siempre que puedo subo a hacer una visita. Realmente es bueno todo lo que recuerdo de allí, no se me ocurre nada negativo”.

ADIÓS AL ALBA Y ACTUALIDAD

Tras dejar el Alba, el delantero firmaba, a los 32 años, con el San Fernando de Tercera División. Pero tras una temporada en tierras gaditanas, Basti decide volver a los orígenes y desoyendo ofertas de Segunda B, casi veinte años después, regresa al mismo campo de tierra del que surgió, San Ignacio (hoy ya de césped) en El Palo. En el popular barrio malagueño no podían creer que su gran ídolo, el gitanito que a los 14 años se le quedó pequeño el barrio y se marchó para hacer grande al equipo de la ciudad, volvía para jugar con sus vecinos en categoría regional. Como era de esperar, Basti sobresalió a base de goles y, por supuesto, como no podía ser de otra manera viniendo de él, de ascensos. Primero a la Primera Andaluza y después a Tercera División, algo que no se lograba desde 1.980. Finalmente, el delantero se retira al cierre de la temporada 2009/2010 dejando al equipo de El Palo a las puertas de Segunda B, algo que conseguiría, ya sin su delantero estrella, solo una temporada después y que permitiría a nuestro protagonista de hoy rendir visita al Carlos Belmonte para realizar el saque de honor en la visita de El Palo a Albacete ante una grada que se rindió en aplausos hacia uno de sus ídolos.

Basti 2

“Siento mucha emoción porque no me lo esperaba cuando el presidente del Albacete me llamó. Voy a vivir muchas sensaciones a la vez, regresar al Carlos Belmonte, volver a ver a mis amigos, la ciudad y ver a mis dos equipos en el campo, la verdad es que me siento muy feliz.” Estas fueron las palabras que Basti dejaba a los compañeros de la Tribuna de Albacete con relación a ese pequeño homenaje que le rindió la ciudad de Albacete.

Tras colgar las botas, el malagueño que sigue residiendo en su ciudad natal, no se ha desvinculado del fútbol y continua ligado a uno de los equipos de sus amores, el de su barrio de El Palo, desde donde, como él mismo nos dice, sigue al Albacete siempre que puede. Así nos explica el bueno de Basti su desempeño actual: “Desde que dejé el fútbol, al retirarme en El Palo, llevo la escuela de fútbol de allí. Coordino desde los más pequeños hasta los juveniles, incluidos equipos femeninos. En total, nuestra cantera cuenta con 22 equipos, más de 400 chicos y chicas con los que trabajamos a diario intentando inculcarles valores mediante el amor al deporte y haciendo especial hincapié en vigilar sus estudios y alimentación, ya que cada vez hay más obesidad infantil. La verdad, es que estoy muy contento con mi labor”.

No dudamos ni un ápice que esos niños crecerán educados en unos valores excepcionales, los mismos que ha demostrado durante toda su vida nuestro homenajeado de hoy.

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