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Luis Gabelo Conejo: ¡No pasa nada, tenemos a Conejo!

Foto del Facebook de Luis Gabelo Conejo.

En el artículo de hoy, recordamos por primera vez la figura de un portero y lo más coherente era hacerlo con el que, posiblemente, sea el guardameta más carismático y recordado de la historia de nuestro Alba

En el verano de 1.990, un modesto Albacete recién llegado al fútbol profesional de la mano de Benito Floro, baraja la posibilidad de incorporar a un meta experimentado y lo suficientemente solvente como para no amilanarse ante la difícil temporada que se avecinaba en Segunda División. Desde la directiva albaceteña, comandada por Rafael Candel, se estudia la opción de dar un golpe de efecto y situar Albacete en el mapa futbolístico con la incorporación de un portero que estuviese disputando el mundial de Italia. En un principio, se hablaba de Silviu Lung, veterano meta rumano que acabaría en el Logroñés de David Vidal, pero mientras la prensa de la época publicaba incluso precontratos con Lung, un arquero costarricense asombraba al mundo entero en aquel campeonato del mundo. Sus reflejos felinos, su envergadura, sus rezos antes de cada partido o su peculiar bigote no pasaron inadvertidos para nadie, tampoco para la secretaría técnica del Alba que no dudó en lanzarse a por sus servicios adelantándose a numerosos equipos europeos que también se interesaron por él. El Queso Mecánico ya tenía portero y la elección no pudo ser mejor. Aún hoy, la mente de cualquier albacetista que supere o esté cercano a la treintena, ante la unión de las palabras portero y Albacete, evoca el nombre de nuestro protagonista de hoy: Luis Gabelo Conejo.

TRAYECTORIA DEPORTIVA

Como otros muchos porteros, los comienzos en el fútbol de Conejo (San Ramón, Costa Rica, 1.960)  fueron lejos de la portería. Con apenas doce años, nuestro protagonista de hoy se desempeñaba como extremo izquierdo primero y defensa central después en diversos equipos de su barrio. Jugando en uno de ellos, el Deportivo América, un buen día, el portero habitual de aquel conjunto no se presentó al partido y el entrenador tuvo que recurrir a un jugador de campo para sustituirle. El elegido no podía ser otro que el futbolista más alto del plantel: Conejo. Desde aquel momento, Luis Gabelo ya no se separó de los guantes y los tres palos.

Su evolución como guardameta le llevó pronto a otro pequeño club de San Ramón, el Estrella Azul, con el que asombró a toda su ciudad en un campeonato entre distritos que su equipo se adjudicó acabando invicto. Tal fue su actuación que la Asociación Deportiva Ramonense se fijó en él y lo incorporó en 1.977 con 17 años a sus categorías inferiores donde se mantuvo hasta 1.979, año en que asciende al primer equipo. Si bien, no sería hasta 1.981 cuando debutaría y se haría con la titularidad del club de sus amores. Con los poetas (así se conoce a Ramonense en Costa Rica) se convertiría en pieza clave. Su dimensión llegó a ser tal dentro del equipo que incluso en algunas épocas fue el encargado de lanzar penaltis y tiros libres anotando cinco tantos durante su carrera.

Foto del Facebook de Luis Gabelo Conejo.

 

No pasó desapercibida su trayectoria para los diferentes seleccionadores costarricenses, siendo el español Antonio Moyano el primero en llamarlo de cara a disputar las eliminatorias olímpicas para los Angeles’84. A pesar de esta llamada, las figuras de Alejandro González y Marcos Rojas le cerraban el paso de la selección y no fue hasta 1.987 cuando, a las órdenes del uruguayo Di Simone, pudo defender de manera oficial los colores del país centroamericano en un amistoso disputado en San José frente a Corea del Sur. Desde entonces, se afianza como meta de los ticos lo que le lleva a cambiar de equipo en 1.989 rumbo a Cartaginés, ya que el descenso de categoría de Ramonense menguaba sus aspiraciones de acudir al mundial de 1.990 que se disputaría en Italia.

Precisamente, este mundial se puede considerar como el gran acontecimiento en la carrera deportiva de Conejo. Costa Rica, de la mano del serbio Bora Milutinovic disputaba este evento por primera vez en su historia, convirtiéndose en una de esas selecciones llamadas a poner el punto de color y simpatía de estos campeonatos. El sorteo no fue benévolo con los ticos y el hecho de enfrentarse a Brasil, Suecia y Escocia los situaba como la cenicienta de su grupo. Y en esas surgió Luis Gabelo. La figura del ramonense se agigantó de tal manera que batirle  eran palabras mayores. Reflejos, salidas por alto, personalidad, potencia de piernas y esa bonita estampa rezando bajo palos antes de los partidos, hicieron de Conejo una de las sensaciones de Italia’90. Costa Rica, de la mano de su conejo de la suerte (como era conocido en San Ramón nuestro protagonista de hoy) batió a Escocia y Suecia para plantarse en octavos de final ante Checoslovaquia.  Desgraciadamente, Luis Gabelo se dañó un hombro en el último partido de la fase de grupos ante los suecos y no pudo disputar ese choque donde los centroamericanos fueron derrotados por 4-1 con tres goles de Skuhravy. Después de aquel encuentro, muchos de los espectadores se preguntaban que hubiese ocurrido de no haberse lesionado el que la prestigiosa revista France Football designaría más tarde como portero ideal de aquel mundial. En el siguiente vídeo, podemos ver algunas de las mejores paradas de Conejo durante ese campeonato.

Al término de aquel campeonato, multitud de equipos europeos preguntan por la disponibilidad de Conejo, siendo el Albacete de Benito Floro, recién ascendido a Segunda División, quien se hace con sus servicios sorprendiendo a media Europa con esta contratación. El propio portero costarricense admitiría años después que llegó a la ciudad manchega engañado por su representante que le dijo, entre otras cosas, que el Alba era una especie de equipo asociado al Real Madrid: “Me engañó un promotor. Me dijo que era un equipo de Primera, y en realidad era de Segunda B que había ascendido a Segunda. Tenía ofertas para ir al Torino, Espanyol, Las Palmas, Valladolid o Logroñés, y terminé ahí, pero al final de cuentas tuvimos una gran temporada, ascendimos a Primera y después pasé dos temporadas inolvidables en la máxima categoría“.

En una entrevista para la cadena Ser, concedida a nuestro compañero Luis Castelo, Conejo narraba así una anécdota de su primer día en España: “Llegué a Madrid un día de puente, con muchísimo tráfico. Vino a recogerme Pepe Carcelén y tardamos como 9 horas en llegar a Albacete. Fue un viaje larguísimo, sobre 30 horas desde que salí de Costa Rica. Recuerdo que al llegar a la sede del club, los fotógrafos querían sacarme algunas fotos y yo solo deseaba ir a dormir.”

Con Conejo, el Alba adquirió uno de los mejores porteros de su época, elegido mejor guardameta del mundial y tercero de la temporada solo por detrás del italiano Zenga y el belga Preud’Homme. Algo impensable para un recién ascendido a Segunda División, una gran apuesta que no pudo salir mejor al equipo manchego. Aquel conjunto, llamado a pelear por la permanencia asombró a toda España proclamándose campeón y ascendiendo a la máxima categoría por primera vez en su historia. En lo individual, el meta costarricense participó en 36 encuentros convirtiéndose en uno de los grandes ídolos de la hinchada albacetense. No en vano, cuando las cosas se torcían para el equipo de Floro y los equipos rivales comenzaban a asediar la meta manchega, tal era la confianza que la grada del Carlos Belmonte tenía en su portero que cantaba al unísono aquello de ¡No pasa nada, tenemos a Conejo!

Aquella gran temporada no pasó desapercibida para los medios costarricenses que eran asiduos en el estadio albaceteño e incluso retransmitieron el definitivo Albacete-Salamanca dándole al Alba una dimensión internacional inconcebible hasta entonces.

La siguiente temporada, ya en Primera, fue igual o más exitosa que la anterior. El Alba debutaba en la máxima categoría nacional y realizó una campaña excepcional en la que incluso llegó a estar cuarto clasificado y solo la derrota del Real Madrid en la última jornada y algunas decisiones arbitrales más que controvertidas, impidieron al Queso Mecánico disputar la extinta copa de la UEFA.  En lo personal, Conejo volvió a ser indiscutible por delante de Balaguer y junto a Zalazar, Geli o Catali, entre otros, lideró a aquel equipo que jugaba de memoria. Al cierre de aquella campaña, Conejo rechaza renovar y desoyendo importantes ofrecimientos de clubes japoneses y mexicanos decide colgar los guantes. Un partido amistoso entre la selección de Costa Rica y el Albacete en San José suponía el cierre ideal para la carrera de Luis Gabelo.

Sin embargo, solo un año después, para la temporada 93/94, Conejo anuncia su regreso a las canchas en las filas del Albacete de Víctor Espárrago. De esta manera, explicaba su vuelta al Alba en la prensa de la época:”Regreso a Albacete por el afecto que me dispensó la afición y el gran reconocimiento que se me dio allí”.

El costarricense comienza el año como titular y disputa las primeras doce jornadas ligueras tras las que cede su puesto a Balaguer que ya no lo soltaría en todo el año. Al final de esta campaña, esta vez sí definitivamente, Conejo dejaría el Albacete con 81 partidos ligueros en su haber, 45 en Primera División, y habiendo sido protagonista de una de las épocas más bonitas de nuestro Alba. Atrás quedaban tres temporadas y un sinfín de recuerdos que él mismo resumía de esta manera en una entrevista concedida a la cadena Ser con motivo del homenaje a Juanito: “Tengo recuerdos lindísimos de mi estancia allí. Muy pocos malos recuerdos, la verdad. Incluso tengo un hijo que nació en Albacete. Añoro las capeas y los partidos en el Carlos Belmonte. Quiero muchísimo a muchas personas como Agustín y Loli, los primeros caseros que tuvimos. A Claudia, Pepe, mis compañeros, los trabajadores del club… gente muy especial para mí. Imposible nombrar a todos uno por uno. Todo es muy bueno lo que recuerdo de Albacete.”.

ADIÓS AL ALBA Y ACTUALIDAD

Conejo y Gines Meléndez en el Mundial de Brasil.

Tras dejar el Albacete, Conejo regresa a su país  para, supuestamente, retirarse del fútbol en activo. Sin embargo, en 1.996 acepta una oferta de Herediano en busca del título que nunca logró conseguir. Cuando las cosas le marchaban bastante bien en el club  un accidente doméstico precipita su adiós a los terrenos de juego. Pero, ya retirado, una solicitud de ayuda de su club de toda la vida, el Ramonense, que se había quedado sin porteros por varias circunstancias adversas, le lleva a enfundarse los guantes de nuevo, más como favor personal al equipo de sus amores, que otra cosa. En total, Luis Gabelo, tras cuatro retiros temporales, abandona la práctica profesional del fútbol en 1.997 habiendo disputado 263 partidos ligueros entre Costa Rica y España, siendo 29 veces internacional y habiendo jugado el mundial de Italia’90.

Como distinciones individuales, Conejo fue elegido mejor portero del mundial de Italia, tercero de la temporada 89/90, segundo mejor guardameta del siglo XX de la CONCACAF por detrás del mexicano Carvajal y  34º mejor portero de la historia según la Federación Internacional de Historia y Estadísticas del Fútbol.

Además, la revista France Football lo designó como uno de los 100 mejores futbolistas de la historia de los mundiales hasta 1.994 y el gimnasio municipal de su ciudad natal, San Ramón, lleva su nombre desde 1.991. En definitiva, innumerables parabienes que lo convierten, casi con toda seguridad, en el jugador del Albacete más galardonado individualmente de la historia.

Actualmente, Conejo se desempeña como preparador de porteros en la federación costarricense de fútbol. De esta manera, explicaba para FIFA.com, su profesión actual: “Desde mi retiro yo trabajo con la Federación Costarricense. Soy el encargado de desarrollar a los porteros y hacer visorías de los muchachos desde los 15 años hasta los 18. A pesar de trabajar como entrenador de porteros de la selección mayor, siempre he cubierto todas las demás, organizando una estructura. De esta estructura, han surgido algunos guardametas tan conocidos como el actual portero del Real Madrid y ex jugador del Albacete, Keylor Navas, en cuyo fichaje por nuestro equipo, tuvo mucho que ver Luis Gabelo.

Conejo

Más de una directiva albacetense ha intentado hacerse con sus servicios como entrenador de porteros pero, a pesar del cariño que Conejo procesa hacia Albacete, no en vano, asegura que sigue jornada tras jornada gracias a Internet los resultados de nuestro Alba, estas propuestas nunca han llegado a materializarse. Quién sabe si algún día, el Carlos Belmonte vuelva repetir aquello de: ¡No pasa nada, tenemos a Conejo!

Desde estas líneas, este ha sido nuestro pequeño recuerdo y homenaje hacia uno de los futbolistas más grandes que han pasado por nuestro equipo.

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