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Mikel: La constancia

En el artículo de hoy, nos acercamos a un futbolista que dejó huella en nuestra ciudad.
Aunque a veces discutido en el campo, su trabajo, constancia e implicación con el Albacete, sobradamente demostrados durante los seis años que vistió nuestra camiseta, hace que, a día de hoy, sea complicado oír una sola palabra de reproche en la capital manchega hacia nuestro protagonista de esta semana

Después de unos años convulsos, de directivas fallidas que cometían desmán tras desmán, de un sinfín de entrenadores que no terminaban sus proyectos y un alto número de jugadores que pasaban por nuestro equipo sin pena ni gloria, parece que el Albacete por fin había encontrado algo de estabilidad de la mano de Mariano López Ruíz en la presidencia y de Julián Rubio en el banquillo. Justo en esa época, en la temporada 200/2001, aterriza en el Alba un delantero vasco que no se iba a mover de aquí durante seis largas temporadas en las que participó en momentos clave de la historia de este club. Hoy, recordamos a Mikel Aguirregomezkorta.

TRAYECTORIA DEPORTIVA

Mikel (Bilbao, 1974) inicia su andadura deportiva en las categorías regionales del País Vasco, concretamente en el Leioa vizcaíno, club en el que destacó como delantero centro ganándose su pase, en la temporada 95/96 al histórico Barakaldo, por aquel entonces en Segunda B. Dos buenas temporadas le bastan para que el Athletic, siempre en constante búsqueda de talentos de la tierra, le reclutara para formar parte de su equipo filial que buscaba regresar a la categoría de plata del fútbol español. En aquel equipo dirigido por Carlos Terrazas, con nombres tan ilustres como Aranzubía o Fran Yeste y jugadores que después pasarían por el Albacete como Mario Bermejo o Iker Begoña, Mikel se convirtió pronto en la referencia ofensiva y, en las dos temporadas que jugó con los de Lezama, dejó un buen puñado de goles que, si bien no sirvieron para que se lograse el objetivo del ascenso, si le valieron a él para dar el salto al fútbol profesional, la temporada siguiente, en las filas de la UE Lleida de Víctor Muñoz.

Con los catalanes, donde compartió equipo con viejos conocidos nuestros como Simeón o Antonio Calderón, no tuvo la suerte de cara y, a pesar de hacer un gran año en lo colectivo, peleando hasta el final por el ascenso a Primera División, en lo individual, Mikel no estuvo acertado de cara a gol y acabó la temporada de su estreno en Segunda sin poder anotar un solo tanto.

Al fin de esa temporada, cambia de aires, cruzándose en su camino el equipo que iba a marcar su carrera deportiva, el Albacete Balompié. “Mi primera temporada en Albacete fue muy buena. Hice una mala primera vuelta pero en la segunda me entoné y acabé el año con seis goles. Teníamos un equipazo, con grandes jugadores, como Javi Guerrero, y solo la mala suerte de enfrentarnos con cuatro equipazos que estaban por encima del resto nos privó del ascenso” así nos relataba el propio Mikel el primero de sus seis años en nuestra tierra.

Los cinco años restantes, el jugador vasco, pasó por todo tipo de emociones en nuestra ciudad. Su segunda temporada con nosotros, fue una de las más complicadas. Tras la marcha de Julián Rubio, llega al banquillo albaceteño Paco Herrera. Tras dos jornadas entrando desde el banquillo, Mikel por fin tiene su oportunidad como titular en el tercer partido de la temporada frente al Badajoz en el que encarriló la victoria del Alba abriendo el marcador pero sufriría la desgracia de romperse el ligamento cruzado lo que le apartaría de los terrenos de juego por más de seis meses. “Fue algo muy duro. Me lesioné justo cuando las cosas empezaban a ir bien pero, curiosamente, ese fue el momento en que me di cuenta de que Albacete iba a ser especial para mí. Automáticamente después de lesionarme, el club me renovó el contrato en un gesto que agradeceré toda mi vida. La afición se volcó conmigo y me mostró muchísimo cariño, hasta me hicieron una peña aquel año. Fue un momento muy duro por un lado, pero muy emotivo por otro.” Finalmente, Mikel reaparecería en las últimas jornadas de liga, sin nada en juego, en las que sería capaz de mostrar sus credenciales anotando un golito más.

Y en su tercer año llegó el delirio. De la mano de César Ferrando, aquella plantilla logró el que supone hasta la fecha, el último ascenso a Primera División del Albacete Balompié. Así nos contaba el delantero vizcaíno sus recuerdos de aquella temporada: “De aquel año lo recuerdo todo. La llegada de César Ferrando, un técnico bastante desconocido hasta entonces. La apuesta por un bloque sólido que respondió muy bien. En lo personal, no era titular pero si jugaba mucho. Recuerdo que solo hice dos goles pero que fueron muy importantes, uno ante el Sporting, partido para el que, en principio, no iba a ir ni convocado y me llamaron un viernes, para incorporarme, justo cuando estaba en el cine por que le ocurrió algo a Jesús Perera, y otro frente al Levante en casa que significó mucho. Muchísimos recuerdos de aquella temporada”.

Y como no, Mikel recuerda con especial cariño la consecución del ascenso: “Fue tremendo. Es algo con lo que todos los futbolistas soñamos, es la ilusión que todos tenemos. Recuerdo Albacete entero volcado con nosotros, está claro que la ciudad se lo merecía y lo recibió con muchas ganas. Fueron dos semanas enteras de celebraciones sin parar. Para mí, algo que nunca olvidaré. Es hoy, tantos años después, y cuando miro las fotos, los libros que salieron, los álbumes, los recortes de prensa… todavía me emociono”.

Después vinieron dos temporadas en Primera División, las únicas en su carrera, en las que mantuvo un rol parecido al de años anteriores, saliendo desde el banquillo e intentando aprovechar su altura y buen juego de espaldas para conseguir rechaces y segundas jugadas. Cinco goles, todos conseguidos en la 2003/2004 adornan el currículum de nuestro protagonista en la máxima categoría del fútbol patrio.

El propio Mikel las recuerda así: “La primera temporada en Primera, también fue muy especial. Comenzó, para mí, algo titubeante, pues a pesar de haber renovado, una semana antes del cierre del mercado, me dijeron que si tenía otras ofertas las aceptara. Pero decidí quedarme, me costó mucho llegar hasta Primera y no podía rendirme tan fácil y me salió muy bien. Participé bastante e hice goles y además el equipo fue bien y nos salvamos sin muchos apuros. También recuerdo de manera muy especial la visita a campos emblemáticos como San Mamés, especial para mí, el Bernabeu o Camp Nou o recuerdos que todavía conservo como camisetas que logré cambiarme con gente que eran ídolos para mí, como Patrick Kluivert. En cambio, la segunda fue muy distinta. Se fue César Ferrando y con él jugadores muy importantes. Éramos un equipo nuevo. Aguantamos hasta Diciembre pero, a partir de ahí, dimos un bajonazo. Una pena”.

Mikel

ADIOS AL ALBA Y ACTUALIDAD

Tras el descenso, Mikel continúa otra temporada más ligado al Albacete. Ya en segunda, vuelve César Ferrando y con él algunos otros viejos conocidos como Parri o Aranda, y algún que otro fichaje de relumbrón como el pichichi de Segunda, Mario Bermejo, jugador con el que Mikel volvía a coincidir tras su paso por la cantera del Athletic. El año no fue bueno ni para el Albacete ni para Mikel. Fue una temporada mediocre en la que, a pesar de ser uno de los favoritos para el ascenso, el Alba coqueteó con los puestos de descenso hasta bien entrada la temporada. Aquel año, suponía el fin de contrato de nuestro protagonista de hoy que no es renovado y marcha al ambicioso proyecto del Alicante en Segunda B.

“Atrás quedaban muchas cosas, muchos amigos que dejas, el cariño que siempre me dio la gente, y recuerdos muy especiales para mí como el nacimiento de mi primer hijo, que nació en Albacete, o sus primeros pasos tras un entrenamiento en los campos de la ciudad deportiva. En definitiva, cosas que no se olvidan”. De esta manera, resumía el propio Mikel su trayectoria personal en nuestra ciudad.

En Alicante, la mala suerte en forma de lesiones se vuelve a cebar con el delantero vasco y apenas disputa un puñado de partidos en las tres temporadas que estuvo con los alicantinos.

Mikel, que nunca se ha desvinculado del fútbol, emprendió pronto la carrera de entrenador y ya ha pasado por los banquillos del Barakaldo en Segunda B y la Cultural de Durango en Tercera.

En la actualidad, y como él mismo nos contaba: “Ahora mismo, resido en Bilbao junto a mi familia a la que intento dedicar todo el tiempo que puedo. Sigo escuchando ofertas, esperando alguna que me satisfaga. Mientras tanto, hago informes de partidos de Segunda B y, por supuesto, sigo al Alba y en cualquier partido que se dispute por el Norte de España, suelo estar como un aficionado más”.

El tiempo dirá si la constancia y el trabajo que llevaron a Mikel a hacerse un hueco en la liga de las estrellas lo llevan de nuevo a la élite de los banquillos y su espigada figura vuelve a pasearse, esta vez de largo, por nuestro Carlos Belmonte.

 

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