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Aúpa Alba

¿JUGAMOS MEJOR?

 

Hace unas temporadas nadie nos hubiésemos atrevido a poner en tela de juicio el fútbol de posesión. Las exhibiciones del Barcelona de Guardiola, los torneos internacionales alcanzados por la mejor selección de la historia, los balones de oro conseguidos por Messi … todo hacía indicar que el mundo del fútbol se encaminaba hacia un paradigma único y universal: poseo, luego existo.

 Solo unos pocos entrenadores se atrevieron a cuestionar tal planteamiento y no solo los vilipendiamos, si no que además, los catalogamos de desarrollar “antifútbol”. Sistemas de juego basados en la solidez defensiva, el contragolpe, o la velocidad por bandas pasaron a estar mal vistos por los puristas de este deporte.

Y en esas estábamos cuando en nuestro equipo, el único que nos importa, apareció Luis César Sampedro. El gallego trajo un soplo de aire fresco a un Albacete que, sin hacerlo mal, no conseguía encandilar en Segunda B. El fútbol de toque, la posesión o la ausencia de pelotazos, pasaron a ser el signo de distinción de un Alba que volvió al fútbol profesional por la puerta grande.

Pero todo se acaba, y al igual que el Barcelona de Guardiola dejó de ganarlo todo, la selección española pasó a ser predecible o Messi se vio superado por Cristiano Ronaldo, el Albacete de Luis César, hoy, está en entredicho. Y es aquí cuando me surge la pregunta que titula nuestro texto: ¿De verdad jugamos mejor que el rival? ¿Tener más posesión implica siempre haber jugado mejor?

Nunca me han gustado los extremos. No me gusta que algo sea blanco o negro porque sí. Y el juego de nuestro Albacete se ha convertido en eso, en un único modelo posible, un modelo radical que no se toca bajo ninguna circunstancia, por adversa que sea. De repente, parece pecado disfrutar viendo a Gonzalo despejar de un pelotazo, ver contragolpear a César Díaz o ver a Indiano cazar un rechace en segunda jugada al borde del área. Ahora, lo único que nos vale es tocar el balón 300 veces antes de hacer un gol.

En estos pocos partidos en Segunda, los malos resultados me han devuelto a la realidad que mencionaba en el párrafo anterior. A la realidad de que un método total, radical, absolutista, no puede ser perfecto. Estos 2 meses escasos he vuelto a apreciar otro fútbol sin menospreciar su estilo. Ahora, me gusta ver la solidez defensiva del Girona, la velocidad en bandas de la Ponferradina o el oficio del Alcorcón. También el toque del Albacete cuando se aplica bien, claro que sí, pero ya no lo entiendo como el ganador por necesidad.

Y una vez llegados a este punto, me vuelvo a preguntar: ¿Con qué derecho pensamos que hemos jugado mejor que los equipos nombrados anteriormente solo porque nuestro porcentaje de posesión ha sido superior? ¿De qué sirve tener la pelota si al final las ocasiones caen en igual medida, si no mayor, del lado del que menos la tiene?

Con estas reflexiones, no pretendo decirle a nadie lo que tiene que hacer. Lógicamente, no seré yo, un simple aficionado, el que aconseje a un profesional experimentado del gremio. Únicamente pretendo cuestionar el axioma que domina este Albacete. El axioma que nos vende que solamente mediante el toque alcanzaremos el éxito y es que, al final, no es tanto el sistema que se aplica si no la forma de aplicarlo la que te lleva a alcanzar las metas.

¿Qué pensáis vosotros, estamos haciendo lo correcto? (Se aceptan comentarios)

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